Poesía empresarial

A Juanar (foto cortesía de Carlos Cáceres)

Subiendo desde Marbella,
después de pasar Ojén,
hay una hermosa doncella
que en mí ha dejado huella
y que es mi refugio zen,

Aparcar donde el Refugio
subir hasta el Monte Rita,
imbuirte en el influjo
y en esa especie de embrujo
que en estas cimas habita,

Subir hasta Tajo Negro,
o circunvalar El Pozuelo,
es descanso pal cerebro,
un consejo sin arredro,
muchos ratos que congelo,

Una birra en Couzen´s Hill,
donde ves toda la costa,
o allí en Plácido´s Seat,
donde el sol se ve salir
e irse de forma angosta,

Pero ahora ya me explico
porqué en la número cinco
de este Refugio sin calle,
buscando un sitio distinto
para escribir con detalle
con su eterno sable al cinto,
sus Memorias con precinto
aquí escribió Charles de Gaulle,

mientras yo busco mi pico
... en este genuino valle.


A Anna Ramón Pinto, (cortesía de Raquel Sánchez López)

Allí por donde el Vendrell
en tierras de Tarragona,
sin pancarta y sin cartel
hay quien expande el bien,
lo comparte y lo pregona,

Dice siempre lo que piensa
y piensa en aquí y ahora,
cuentan que tiene dispensa,
pa´ hacer del amor defensa
y por eso se hizo escritora,

Si Anna se cae, se levanta,
y se vuelve a la Salida,
dicen que Egipto le encanta,
que entre risas siempre anda,
y siempre la ves divertida,

Gusta de ser maestra…
aunque ella enseña sin aula,
tiene a izquierda y a diestra
los músicos de su orquestra,
que se llaman Joan y Paula,

Allí por donde el Vendrell
en tierras de Tarragona,
cuando yo empecé a caer,
vino y me puso una red
y me hizo mejor persona.

Lo que nos dijimos

Si en un futuro lejano
Alguien recoge el tapete,
lo hará estirando su mano
y metiendo al ser humano
de nuevo en el cubilete,

le dará por revisar
supongo sus pertenencias,
y así poder valorar
si además de respirar
tuvimos algo de esencia,

Y quitará los Me Gusta,
aunque sean 3000 millones,
verá que no tienen pulpa
que es una forma insulsa
de expresar las emociones,

y guardará las palabras,
los mensajes y los mimos,
esos que siempre guardas
en algún sitio escondido,
y hará de nuevo dos tablas,
con lo que nos escribimos,
y abrirá de nuevo el agua,
e irá leyendo con calma,
lo que un día nos dijimos.