Poesía empresarial

A Anna Ramón Pinto, (cortesía de Raquel Sánchez López)

Allí por donde el Vendrell
en tierras de Tarragona,
sin pancarta y sin cartel
hay quien expande el bien,
lo comparte y lo pregona,

Dice siempre lo que piensa
y piensa en aquí y ahora,
cuentan que tiene dispensa,
pa´ hacer del amor defensa
y por eso se hizo escritora,

Si Anna se cae, se levanta,
y se vuelve a la Salida,
dicen que Egipto le encanta,
que entre risas siempre anda,
y siempre la ves divertida,

Gusta de ser maestra…
aunque ella enseña sin aula,
tiene a izquierda y a diestra
los músicos de su orquestra,
que se llaman Joan y Paula,

Allí por donde el Vendrell
en tierras de Tarragona,
cuando yo empecé a caer,
vino y me puso una red
y me hizo mejor persona.

Lo que nos dijimos

Si en un futuro lejano
Alguien recoge el tapete,
lo hará estirando su mano
y metiendo al ser humano
de nuevo en el cubilete,

le dará por revisar
supongo sus pertenencias,
y así poder valorar
si además de respirar
tuvimos algo de esencia,

Y quitará los Me Gusta,
aunque sean 3000 millones,
verá que no tienen pulpa
que es una forma insulsa
de expresar las emociones,

y guardará las palabras,
los mensajes y los mimos,
esos que siempre guardas
en algún sitio escondido,
y hará de nuevo dos tablas,
con lo que nos escribimos,
y abrirá de nuevo el agua,
e irá leyendo con calma,
lo que un día nos dijimos.


A Órfilo Manuel Aranda Lara, parando al bicho.

A Órfilo no lo conozco,
pero es amigo de amigos,
así que hoy desenrosco
la pluma y monto el quiosco
y voy a ver lo que digo...

un currante de ingeniero
con planos, plotters y casco,
y planchado en el ropero
un karategui torero
pa´ bajar al burladero
haya sol o haga chubasco,

una cámara de fotos
siempre dispuesta a enfocar,
un Nacho de copiloto
( un tirillas terremoto )
en edad de no parar,

un tipo que hace versiones
a la guitarra y al piano,
y le echa dos cojones
y arrincona en los rincones
a un bicho de esos insanos,

un tipo que ha decidido
después de esta puta pandemia,
luchar y luchar, sumo y sigo,
con el mundo por testigo
con la jodida leucemia,
con su cinto bien ceñido
y el cariño de su Zenia,

yo estos versos le he zurcido,
con respeto y con la venia.