Poesía empresarial

A Javier Varela Ávila ( o la necesidad de las enzimas )

(Dicen que las enzimas
son las encargadas de
facilitar las reacciones)

Uno llega a esta vida
sin tener ni puta idea,
te sueltan en la partida
y la Tierra Prometida
brilla porque escasea,
y a veces no tiene huída
el bailar con la más fea.

Lo que sí tiene provecho
es ser una de esas enzimas,
que van siempre por derecho
y de una forma anodina
cuando uno anda maltrecho
te sacan de la rutina,
y siempre están al acecho
del amigo en cada esquina.

El tiempo que aquí te quede
te sea venturoso en lides,
y si años te conceden,
a los amigos enredes
y los ratos que ellos te deben
te los den pa´ que no olviden

que no hace más el que puede,
sino el que más se desvive...


RETRATOS (la terapia de las palabras)

son más de 300 retratos
a gente de toda guisa,
que hurté del anonimato
sin pensarlo y sin prisas,
haciendo tres garabatos
subido aquí en la cornisa,
siendo un poeta novato
hice con mi musa un trato,
... y ella me los revisa.

Lo que quería decirte
es que produjo alegrías,
y que no voy a mentirte,
yo me decidí a escribirte
porque tú lo merecías.



A Agustín Liñán Galán (la sonrisa meritoria)

Hay gente con mala suerte,
hay gente con solo una racha,
y hay gente que, hasta dolerte,
van sufriendo, ¡hay que joderse!
y de penurias se empachan.

Sin padre desde pequeño,
siempre yendo de oca a oca,
dos hermanos en un sueño,
y una madre, cuyo empeño,
es más duro que una roca,
y Asun tiene un cuaderno
en que los fallos retoca.

Aunque ésta ha sido su vida,
Agustín luce una sonrisa,
... quizás aún la partida
a la Suerte dé cabida
y empiece a soplar la brisa.

Que menos que alguien así
que tuvo diez mil problemas,
... tenga un hijo junto a sí
que lo lleva por emblema,
y por lo que respecta a mí,
tenga al menos un poema,
... pues reír es un potosí
cuando todo es un dilema.