Poesía empresarial

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Qué raro es el ser humano,
que se tira a todas horas
girando hacia arriba la mano,
poniendo Me Gustas en vano
o pegado a una consola,

Y luego le dices ¡Cuidao,
no te juntes estos días!,
se sienta con siete a un lao
seis más al otro costao
y abrazao con alegría,

Y llena otra copa, cuñao,
que me han tenío engañao
... y el Covid es tontería,

y dime ¿por qué está ingresao
ese tío que conocías?

A Gaby, quitándome el sombrero

Seguro que no lo hizo bien,
que algo dejó en el camino,
que un día montó un todo a cien
... cuando ella dijo ven,
¡aquí se acaba el camino!

Y ahora anda sin trabajo,
frisando ya más de cincuenta,
y un día, de pronto y de cuajo,
te quedas sin la parienta
y sin tus dos renacuajos,

Te metes tu madre en casa
que ya ha perdío la cabeza,
y aquella que fuera tu asa,
la ves que está hecha una pasa
y tú ya no tienes ni fuerza,

Una cama en el salón,
una tele de catorce,
en el pasillo un colchón,
al fondo un vaso con ron
y una abuela dando voces,

Y es fácil tomar pelotazos
y sentarse en una mesa,
difícil coger los pedazos
de tu madre hecha retazos
mientras sus pelos se mesa,

Por eso no aspiro a la vida
que tiene Gabriel Velasco;
pero aunque no me lo pida
... ante esa vida jodida
como Sabina, hago un pacto.