Poesía empresarial

A Mariela (somewhere over the rainbow)

Dos manos sobre un teclado,
una niña concentrada,
un pelo liso y peinado,
un objetivo marcado
y una atenta mirada,

Diez dedos sobre un teclado
y la vida por delante,
el futuro al otro lado,
un tablero con dos dados
tú sola, sin contrincante,

Una niña y un teclado,
una madre y sus piropos,
un momento congelado
en este mundo agitado
que es allegro ma non troppo.


Y allí donde Nunca Jamás,
Garfio repliega sus velas,
y deja con Peter Pan
allá donde el Arenal
a la buena de Mariela.

A Juan Vicente Jurado Sarmiento (Juanvi)

Tenía un flequillo hasta los ojos
y cara de quien nunca ha roto un plato;
y tuvo antaño un jefe caprichoso,
hipócrita, servil y hasta orgulloso,
que quiso disfrutar de sus despojos
y a Juanvi despidió de modo ingrato,

Tenía un Mercedes con más años
que el arca aquél del tipo del diluvio,
y hasta hace poco tiempo le hizo apaño
y en Granada aún recuerdan sus efluvios,

Y tiene cuatro hijos por montera,
contando por supuesto a dos mellizos,
y al otro lado de la carretera
tiene a su señora que le espera,
¡Papá no corras! donde la guantera
con la foto de ella y de sus hijos,

un parque de ascensores y escaleras
... y reza porque nunca den aviso.


Juanvi es un buen tipo de veras,
que a base de trabajo, a sí se hizo.
Salúdalo si un día por la acera,
ves un tipo de Madrid noble y castizo.

El Tribuno de Cinco Caballeros (o qué frío hace ahí fuera en la calle)

Me enseñó que hay quien sonríe
aunque ya no tenga pelo,
me enseñó que, sine die,
la vida es de quién confíe
y labure sin desvelo,

En caso que te resfríes,
zumo de lima y pomelo,
y si pasas por las Cíes...,
pues comes lacón con grelos;
Pa´ que esta vida te fíe
hay que estar en el tablero,

Y ahora recuerdo al Tribuno
diciéndome con detalle:
De dentro no sabe ninguno
lo que es pasar ayuno, y
el frío que hace fuera en la calle.