Poesía empresarial

Hotel, dulce Hotel

La gente ya viene de vuelta
y uno vuelve de currar,
la vida despacio despierta,
tú vas subiendo la cuesta,
por fin te vas a acostar,

estar mientras duermen todos,
currar donde habita el silencio,
el sueño codo con codo,
Morfeo buscando acomodo
a cambio de un estipendio,

no sabes si comes o cenas
a las tres de la mañana,
que lento que cae la arena
mientras casi nada suena
y hasta el reloj se para,

a veces te cambian de juego
y desconoces la partida,
a veces empiezas de cero,
a veces observo y me quedo
sorprendido con la vida.


A Evita González, o la espera de Hipócrates

Voy a intentar un poemita
de algo que no es baladí,
esta es la historia de Evita,
la hija que tuvo Rosita
y el almirante Fabí,

es la historia de una chica
que estudiaba Medicina,
y aunque aún no se publica,
su título está ya en la plica,
a la vuelta de la esquina,

la única que sabe más
que de música su padre,
y si mira para atrás
busca quien quiera jugar
y que de paso le ladre,

sus amigos a su lado
para ir andando el camino,
un abuelo en el tejado,
la abuela, que se ha quedado,
y su pupitre en Teatinos,

y no hago este poema
porque haga sus deberes,
solo salvo de la quema
a quien no conozco apenas;
pero mi hija la quiere.