Hoy loo a mis suscriptores,
que ya son lo menos doce,
y a falta de tiempos mejores,
... se dignaron darme roce.
Son mis "marditos roedores",
que hacen que yo retoce
como Bambi entre las flores,
y que mis versos desbroce.
Por favor tú no te borres,
a ver si llego a catorce.
Mi padre apenas conocí,
tuve hermanas, mas no hermano.
No es esta cuestión baladí
... por mucho que le pedí
a todos los Reyes Magos,
pues añoro el pedigrí
de un compañero de mano.
Amigos hay más de dos;
pero eso es otra cosa:
Te pegan un achuchón,
te coges un colocón
y a otra cosa mariposa.
Los que no son del montón,
... eso si que es afición
y me aplauden la función
si yo toreo de oro y rosa.
Y un buen día nació Hugo,
cuando estaba hecho a la idea
de quedarme en el felpudo
en un invierno bien duro
con un frío que no me veas.
Y es que a veces esta vida
aunque tú no lo mereces,
a mitad de la partida
te recompensa con creces.
Amigo de sus amigos,
generoso y responsable,
te abraza como un abrigo,
práctico por castigo...
cual archivo descargable.
Y todo el cariño que un día
mi padre no pudo darme,
y mucho más todavía...
ha venido a compensarme,
y hoy lo veo con alegría
crecer y verlo pasarme:
Se me agarra al alma mía
y Hugo es carne de mi carne.
Raro es que no me sonría,
raro es que no me desarme.
Y de aquello que pedía...
vino el destino a zafarme.
Venía a rascarse la espalda
cuando yo tenía un Despacho,
cuando la guía aún se usaba
y éramos dos muchachos.
Congeniamos desde siempre,
malagueño y sevillano,
y aunque el móvil ya no atiende,
yo lo llevo siempre en mente
pues pa´ mi es un hermano.
Caracoles en Casa Diego
allá por Sánchez Arjona,
langostinos en el Lolo
que tenía una mano sola,
y te tiraba dos cañas
en menos de cero coma,
y un cochinillo en Burguillos
por los tiempos de mi boda.
Ahora nos vemos poco;
pero el poso ya está fijo,
y en este mundo de locos,
cuando a ratos yo me aflijo,
y cuando a veces me enroco
y quiero buscar un cobijo,
yo llamo, quedo y convoco
a mi sabio más prolijo.