Paco es de esos pioneros que vivieron la Marbella de aquellos años primeros, en que todo el mundo entero venía en la época aquella,
guarda en sus negativos el pulso de este lugar, sus historias, sumo y sigo, Paco ha sido testigo, pero un testigo ejemplar,
hoy ya anda retirado y enseñó lo que sabía… a Curro, que ha heredado: el trato, que es complicado, la paciencia y el agrado, sonreír de lado a lado y decirte ¡Buenos días!,
a ratos lo veo paseando con sus ojos de zagal, y así, de cuando en cuando, veo que va mejorando con los años al final,
No me gusta el poema en prosa, yo siempre fui más de rima, y los versos que reposan sobre una percha gibosa como ya escribió Sabina,
pero un día leí a un poeta que escribía que alucinas, una vida en versión beta, un porro y una lanceta pa mirarse la insulina, una melena inquieta y un cáncer que le fulmina,
un Bukowski de Gijón que te entra por las venas, y saliendo de un furgón una noble vocación y tres años de condena, pa enseñar a la afición cómo se escribe un poema,
a ratos escribe duro, pero es el puto amo, nadie, te lo aseguro, hace un poema más puro que su poema "Las manos",
y nadie saca de un muro a aquellos que un día oscuro de las Torres se tiraron.
Tiene unas gafas de pasta y te mira como puede, es un tipo de una casta de personas que contrastan con aquellos que no quieren,
se sienta tras una mampara, se pone un chaleco verde, y si un día lo saludaras o un cuponcito compraras es cuestión que tengas suerte, mas si acaso no tocara, él ya se alegró de verte,
y cuando deja el sillón vuelve tranquilo a su casa, hoy le aplaude la afición, hoy repartió un millón, y esta vida tiene guasa,
el azar es juguetón, el futuro es vacilón y la vida una comparsa.