Poesía empresarial

A Claudia, 21º

Siempre miraste el mundo 
cual si hubiera que arreglarlo,
con ese mirar profundo
buscabas algo rotundo
para poder mejorarlo,

mientras llega tu pareja,
eres la eterna amiga,
que deshace la madeja
cuando un amigo se queja,
(la reina de las hormigas,
que si del nido se aleja
sería como si fumigan),

todo el mundo te quiere,
eres ese pegamento
que por las juntas se adhiere,
que odia como Moliere
lo que huele a fingimiento,

y hoy ya te caen veintiuno,
en tu Alfama lisboeta,
borra del mundo el humo,
hazlo un lugar oportuno
y no pares nunca quieta,

y si me traes yerno alguno,
que no sea un majareta.









El árbol de Navidad

La de abajo se hizo grande
y además es la mayor,
tiene una niña que blande
unos ojos que se expanden
buscando un mundo mejor,

la de en medio no la veo
desde hace mucho tiempo,
cuando teníamos recreo,
la vida era aún un tebeo
y ser joven un invento,

el de abajo era mi amigo,
un cachondo rojiblanco,
tenía, y he sido testigo,
dos mil sentencias consigo,
siempre un consejo franco,

y la de arriba del todo
nunca jamás la vi,
pero hoy miré esta foto
y es que me gusta el modo
que tiene de sonreir,

con esa clase que solo
puede el cielo repartir.




Llega diciembre, ¡arréglate!

Se han ido trescientos treinta,
si lees esto es que sigues vivo,
y entonces caes en la cuenta
que gana quien se reinventa
... y que todo es relativo,

te das una ducha caliente,
te afeitas, te pones guapo,
y te preguntas paciente
si aún eres alguien decente
o no eres más que un gazapo,

si eres tu mejor versión
o si juegas en segunda,
¿y si vuelvo a meter gol
como solo lo hago yo?
(esa, amigo, es la pregunta)

así que vas por diciembre,
ahora no te importa enero,
vas a vivir el presente,
vas a chutar para enfrente,
¡estamos vivos, compañero!