Poesía empresarial

A Ana «nosequé» Vallejo

Oculta tras unas gafas
con una forma elegante,
sin doblez y sin carcasa,
mirando la vida que pasa
y con el tiempo por delante,

... cara de tipa lista,
modales de buena gente,
pasando a la vida revista
desde una óptica realista
mezclada de adolescente,
como una funambulista
que camina entre dos puentes,

eso es a simple vista
lo que pude ver sin lentes,
y es que siempre se me enquista
y no hago un poema decente.

La mano, a la vejez en soledad

Debe de ser jodido 
hacerse un jodido viejo,
ver lo que uno ha sido,
quedarse medio dormido,
ir perdiendo los reflejos,

debe de ser muy duro
que además te pille a solas,
que no pisen el felpudo,
mirar el techo desnudo
masticando una Juanola,

ojalá que cuando duermas,
si despiertas al girarte,
no notes nunca la merma
de alguna figura fraterna,
y una mano pa agarrarte,

esto es a ciencia cierta
lo que quiero desearte.

54 tacos, reposado no es añejo

Te hablan como a un señor,
te tratan de caballero,
te mira el entrenador,
te dice que a lo mejor
te saca si el marcador
un día fuese siete a cero,

te miras en tus retratos,
te miras en el espejo,
alguien dice ¿truco o trato?
... hoy te caen 54
pero no te sientes viejo,

y te dices de inmediato
que si me matas, empato
y reposado no es añejo.