Poesía empresarial

¡Abre el balcón!

Él no sabe lo que vale
porque anda bloqueado,
¡limpia un poco los cristales!,
y verás como a raudales
sale gente de tu lado,

el ping-pong ya se acabó,
en el Norte despuntaste,
ahora vas pa profesor,
que es una cosa que yo
solo puedo ya envidiarte,

recuerda que tu sonrisa
no se la dan a cualquiera,
así que despacio, sin prisa,
salte del banco y pisa
y cruza pa la otra acera,
verás que corre la brisa
y que la gente te espera,

porque tú tienes un don
que te va a salvar la vida,
y es que inicias relación
y toda la puta afición
quiere jugar tu partida,

así que abre el balcón,
sé tu mejor versión,
y que Granada decida.

Por mucho que sople el viento

Nacemos, nos dan dos dados,
y avanzamos las casillas,
crecemos, reímos, jugamos,
nos divertimos y amamos,
estudiamos, nos casamos,
ponemos una semilla,

y entonces llega un momento
que sabes que pueden comerte,
que lo que importa es el tiempo
y hay cosas que van a dolerte,
que hay gente con más talento
que no volverán a verte,

y los que seguimos dentro,
por mucho que sople el viento
somos personas con suerte.








Podría

Podría no haber viento,
ni levante ni poniente,
ni tráfico de ese lento,
ni por ejemplo, me invento,
las playas llenas de gente,

podría estar el agua lisa,
y que no hubiera ni un alga,
que corra un poco de brisa,
que disfrutemos sin prisa
hasta que la luna salga,

pero si no fuera así,
y fuera un finde nublao,
me vale estar junto a ti,
porque, amiga, para mí
me basta estar a tu lao.