Encima de una rotonda, hay un local con estilo, roscos de forma redonda colocados sobre blondas decorados cual vinilo,
camareras eficientes que pululan serviciales, y dicen que andan al frente dos hermanos de gerentes cada uno en sus rituales,
cien libros de tapa dura, un teclado en una esquina, donde hay una partitura aguantando la postura por si un día viene Sabina, y antes de su sepultura, tabaco de picadura y un vasito de tequila,
yo no sé si es bar moderno o es cafetería coqueta, pero en tardes de un invierno yo llevaría mi cuaderno si es que yo fuera poeta,
hay sitios que son un muermo ... y en otros lados lo petan.
Anduve a ratos preocupado por si no te dejo un duro, ahora ya me he relajado, del futuro he regresado y vas a triunfar seguro,
vas a ser un buen maestro, vas a ser un buen amigo, en parejas no me meto, si no quieres darnos nietos tendrás todo mi respeto porque no es ningún secreto que este mundo está repleto de quien quiere estar contigo,
no pierdas esa sonrisa, no pierdas a Narro e Inés, a Lenny que va sin prisa, a esa Caro que te avisa a ese Leo que al lado pisa y a otros que son tu brisa pero aquí no caben 100,
que por lo que a mí se debe, por tu hermana y por tu madre, te pondero cero nueve y a este viejo le conmueves aunque a veces no te hable.