Poesía empresarial

El Capitán

Él se creyó siempre fuerte
porque era el Capitán,
y cuando el mar va a romperte
siempre supiste volverte
donde las olas no dan,

pero debajo del barco
siempre anduvo tu sirena,
que cuidaba de tu casco
en oleajes y chubascos,
y evitando los peñascos
te llevaba hasta la arena,

y en el día de su muerte
es ella quien lo sostiene,
con su cuerpo medio inerte,
esperando que despierte,
deseando ver si viene.


Sabio

Hay veces en esta vida
en que ya te suda el jigo,
las tonterías, las paridas,
lo tóxico, sumo y sigo,
los malaje, los fatiga,
ya sabes lo que te digo...

prefiero quien me convida
o le digo: ¿qué te pido?,
el amigo que se cuida,
quien no se mira su ombligo,
y por si algún día te olvidas
yo por eso estoy contigo.

A Mari Carmen Peyrona Calvo, in MEMORIAM.

... y otra más que se marcha
de aquella generación,
la vida se deshilacha
para aquellos que sin tacha
dejaron tan alto el listón,

se ha ido con parsimonia,
en paz hasta el último instante,
sabiendo que en la Colonia
su amigo y fiel caminante
prepara la ceremonia
de sus bodas de diamante,

la casa queda vacía,
pero dejaron su huella,
si miras por la celosía
de Las Yucas algún día
verás que allí aún destellan,

... aquella mirada de él
y aquella sonrisa de ella.