Poesía empresarial

A Álvaro de la Cruz, o a ritmo de baquetas

... lleva la risa consigo,
nunca sabe dónde aparca,
feliz tras un objetivo,
disfruta cuando te encuadra,
creo que es feliz por castigo,
y junta a aquellos amigos
con los que tuvo una banda,

voló a Santiago de Chile,
allí conoció a su pareja,
y de su madre recibe
un mensaje que le aqueja:
tu padre ha encargado ¡ dile
que le quiere quien le escribe,
si despertar no me dejan !,

volver, y volver pa volver
con Yarolay y con Guillermo,
después de Martín nacer
y así ser testigo pa ver
qué es el esfuerzo materno,

y aún retumban por Barco
el sonar de las baquetas
de aquel que cruzó el charco,
puso la vida en un marco
y triunfó con Los Saeta,

es en bolígrafos parco
... y nunca lleva libreta.



¡Juventud!

Hoy he leído en los foros 
una frase verdadera:
"Vejez, divino tesoro,
la juventud la tiene cualquiera"

(... y es cierto)

Pero no es menos mentira
que al final de los ochenta
nos tocó nuestra movida,
aunque ahora no te acuerdas,

la vida no se acababa,
el tiempo era un gotero,
cuatrocientas carcajadas
con tres litronas por barba,
un bañata y un sombrero,

no había una puta pantalla
a la que nunca miraras,
había unos cuantos canallas
que esperaban en la playa
a que tú también bajaras,

y hoy que vamos para viejos
(no sé si tarde o temprano)
lo cierto es que no me quejo
porque aún veo por el espejo
la foto de aquel verano,

y la miro sin complejos
sabiendo que disfrutamos.