Poesía empresarial

Entre rimas

Soy aquel que busca excusa
en este mundo agitado,
y que pacta con sus musas,
que son las que engatusan
y me tienen atareado,

soy de esos que ve versos
que pululan sin esquema,
y los recoge dispersos,
y los trae del metaverso
por si cuajara un poema,

que en la noche disoluta,
cuatro birras y Sabina,
y soy aquel que disfruta
como un hijo de puta
cuando me meto entre rimas.

Torrijas

Esperábamos el sol
y al final, llegó la lluvia,
las olas por el Skol
rompen ahora sin control,
y las tardes andan turbias,

semana santa algo extraña,
habitación cancelada,
hoy está jodida España
que gusta tomarse su caña
en terrazas soleadas,

vestido de nazareno
y para que el mal no me aflija,
he cortado pan del bueno,
he batido cuatro huevos,
miel la que el texto exija,

y tengo veinte tupper llenos
con doscientas diez torrijas.



A Carlota Fernández, que siempre tuvo su rey mago.

Cuando yo la conocí, 
aún estaba en su infancia,
el mundo era más baladí,
Gaspar estaba ya allí,
y la calle era Finlandia,

era una niña inquieta
pegadita a un tabernero,
supongo que pizpireta,
supongo que entre croquetas
supongo que desde enero,

siempre fue mi sitio aquel,
el que siempre prefería,
la carta a mano, en papel,
una Mahou siempre fría,
dos vinos para escoger,
datáfono nunca había,
donde nunca hubo café
y la tortilla se abría,

hoy Gaspar se ha retirado,
algo Lento pero Torpe,
pero ha dejado un legado
que Carlota ha heredado,
y lleva con regio porte,

mi sitio recomendado...
bajando el Francisco Norte.