Poesía empresarial

Hoy ha caído el telón, o el ocaso de las Páginas Amarillas (a Aurelio Sot)

Hoy dice adiós en la empresa,
aquel niño vacilón
que sentaron a una mesa
donde Administración
y un sabio Jefe de Ventas
lo hizo entrar en acción,

un tipejo campechano
con su deje malaguita,
un amigo, un hermano,
un compañero sano,
un personaje perita,

siempre tiene un tal y cual,
y nunca pierde los modos,
Aurelio es ese chaval
que de tanto hablar y hablar
ya se ha quedado sin codos,

es el último eslabón
de aquella empresa tan grande,
que a todos nos hizo mejor
y nos dio una profesión
para no pasar más hambre,

hoy dice adiós en la empresa 
aquel niño vacilón,
y lo que hace 30 empieza
hoy termina con crudeza,
hoy ha caído el telón,
y yo hoy escribo esta pieza
y brindo con mi cerveza
por mi amigo Aurelio Sot,

y en la cuarta de cubierta
pondría una foto en su honor,
porque en una vida incierta,
aquel que cierra la puerta,
... fue al final el mejor.

¡A ver si nos vemos!

Lo más absurdo que existe
no es abrazar farolas,
es ese amigo que viste
y de nuevo le dijiste
cómo te encuentras y hola,

os contasteis vuestra vida
con un abrazo sincero,
os curasteis las heridas,
y a la hora de la partida
quedasteis de nuevo en veros,

y al pasar de nuevo el tiempo,
el argumento y la trama,
vuelve a ponerlo a tu encuentro,
y cuentas de nuevo el cuento
de que cualquier día lo llamas,

y así van pasando los años,
y al final nunca llamaste,
y en el último peldaño,
terminas solo y huraño,
sabiendo que la cagaste.








La vida

La vida es eso que pasa
mientras haces otros planes,
cuando quitas la carcasa,
cuando no te cobran tasa,
cuando vienen sin que llames,

la vida es algo sencillo
que nos gusta complicar,
es estar en el banquillo
disfrutando cual chiquillo
sabiendo que vas a jugar,
es apretar el gatillo
sin llegar a disparar,

es tener más de un amigo
que te diga ¿cómo estás?,
es ser bueno por castigo,
es dar gracias, sumo y sigo,
es sumar y no restar,

es abrir una botella,
es compartir una mesa,
es poner una querella
a quien tu tiempo atropella;
pero hacerlo por sorpresa,

y es aprender a andar,
con unas botas de goma,
con quien te quiere ayudar,
con quien te supo esperar,
con quien tu mano te toma.