A don Manuel Martín, o a la orilla de Pedraza.

... luce calva y bigote,
y de entrada ya te llega,
es como un don Quijote
que sin que nadie lo note
nunca te pone una pega,

y tú te preguntas por dentro,
la profesión de este artista,
y él te inspecciona lento
y va levantando su vista,
y te dice tan contento:
¡mire usted, yo fui taxista!

fue taxista de por vida,
pululando por Madrid,
con la espalda dolorida
cruzando por avenidas
sin descansar ni dormir,

hoy es jubilado sano,
manitas empedernido,
que solventa con sus manos
y sus tablas de decano
cualquier roto o descosido,

dos mil millones de millas
a través de su volante,
y ahí tienes a este tirillas
que se aupa en una silla
con su cómodo talante,
¡qué bueno, qué maravilla
que con tanto pacotilla
haya caballero andante!



A Jorge Iglesias, el Gandalf elegante

Es un Gandalf sin melena,
un señor de los de antes,
con una voz que resuena,
un tipo que vale la pena 
y nunca te hace un desplante,

tiene aún joven la mirada,
sabe callar y escuchar,
las rodillas destrozadas,
un traje con mil cornadas
que aún no quiere colgar,

toca instrumentos viejos
canta como en el medievo,
y siempre me da consejo:
¡que mis visiones, pendejo,
condicionan qué me llevo!,

sus Jaime, Pedro y Rocío
a los que ya no ve el pelo,
y aunque ya no hay griterío,
aún no hay nido vacío...,
María aún le quita el frío
y siempre le queda su Chelo,

es un Gandalf sin melena,
un señor de los de antes,
que en las tardes de faena,
... cuando la plaza resuena,
aún no hay toro que le achante.




A Bubi y Benja

(Por una ilusión sin miedos,
por una euforia sin juicio,
y porque elegimos de credo 
a un arroyo vitalicio…)


Ella va y te dice ¡hooooliiiis! 
(con un montón de vocales), 
y lleva las cuentas a boli 
de un negocio de cristales, 

Él como un Richard Gere 
en Oficial y Caballero, 
hizo al final los deberes,
y ahora en los mismos talleres 
trabaja de cristalero, 

Van ya para diecisiete 
de aquella noche tan vieja 
en que en medio de cohetes 
la vida os dio dos billetes 
y elegisteis ser pareja, 

Conoceros fue un detalle,
compartiros un honor,
que este grupo nunca falle,
que no falle, por favor,

Que nunca os vayáis muy lejos, 
que no os sorprendan los males, 
que sigáis siendo pendejos 
rodeaos de carcamales, 
que en nuestro Arroyito añejo 
nunca se cuelgue un “For Sale”, 
y cuando seamos ya viejos 
que nos cambiéis los pañales.