A Juan Antonio Lapeña Cifuentes, o el primer saludo

Abajo de mi oficina,
en la entrada, un mostrador,
y detrás de él se hacina
con una cara cetrina
lo que yo llamo un señor,

allí lo verás sonriente
currando de sol a sol,
Juan es un tipo decente
que cobra cinco con veinte
cada aguja del reloj,

todo el mundo lo conoce,
nunca te pone un mal gesto,
no creo nunca tenga un roce,
en todas las horas (doce),
que suele echar en su puesto,

llega a su casa de noche
para cenar con su hijo,
no encontró sitio pal coche
y nunca puso un reproche,
por no tener parking fijo,

luego plancha su camisa,
del color de la rutina,
y así siempre, de esta guisa
te encuentras con su sonrisa
... auténtica y matutina,

le gusta recoger setas
y disfrutar de su Iván,
y detrás de una chaqueta
puedes ver la silueta
de un currante de verdad.






A Ana Montes, donde habita el olvido.

Sabe más por lo que calla
que por lo que a veces te dice,
una sonrisa canalla,
quizás restos de metralla,
quizás también cicatrices,

siempre dispuesta a ayudarte
tiene esa voz de mamá,
que cuando ibas a acostarte
iba a la cama a taparte 
y viajabas a NuncaJamás,

lleva las redes sociales,
en eso es la jefa y dueña,
y usa cien decimales
y algoritmos especiales
pa´darte una contraseña,

mil geranios, cien gardenias,
un vergel en la terraza,
un Asier en la academia,
un hombre con quien congenia
y un perro que nunca caza,

siempre tiene una sonrisa,
siempre transmite descanso,
solo tiene una premisa:
Dios nos salve de los mansos,

como ya dijo Sabina:
llevaba ojeras malvas
y barro en el tacón,

y cuando la noche termina,
cuando ya despunta el alba
... sale desde Alcorcón.


Al Polideportivo Paco Cantos de Marbella

Colgando de una cornisa,
... una última atalaya,
un sitio donde ir sin prisa,
un lugar con buena brisa
y se otea el mar y la playa,
y donde un Gil en camisa
quiso construir morralla
y una Marbella insumisa
salió a la calle precisa
y ahí no tiró la toalla,
e hizo los planes trizas 
de aquel proyecto canalla,

el mar siempre liso y plano,
el sol que brilla y destella,
Gibraltar a contramano,
creo que no hay sobre plano
mejor vista de Marbella,

... y si giras la mirada
tienes toda la montaña,
la Concha y la Cruz pegadas
compraron asiento en Grada
pa´ ver cómo el sol se baña,

una pista de frontón,
un rocódromo en la esquina,
cien niños armando follón
pues solo hay un balón
y hoy acudió la afición
de toda la zona andina,

y en una esquina del bar,
un sabio detrás del humo,
un tipo con quién charlar
... y regala sin cobrar
relatos siempre oportunos,

... un paraíso peculiar
para el siglo veintiuno.