A veces

A veces nunca existen dos caminos,
a veces no es tan fácil elegir,
a veces busco al genio de Aladino
por si tiene tres deseos para mí,

a veces soy el último en la fiesta,
hay veces que me pierdo a cosa hecha,
a veces creo marcar el gol de Iniesta,
y dejo a toda España satisfecha,

a veces el que pierde no es el malo,
hay veces que el bueno no cabalga,
hay veces que la vida es un regalo
aunque el puto comodín nunca te salga,

a veces el que ladra nunca muerde,
a veces el que corre nunca vuela,
a veces el que gana también pierde,
a veces la amistad deja secuelas,

a veces miro el tiempo y no se mueve,
a veces llega pronto Cenicienta,
a veces sale el sol y luego llueve,
hay veces que hace falta una tormenta,

a veces te echo en falta sin saberlo,
a veces tengo ganas de llamarte,
hay veces que poder puedo poderlo,
hay días que mataría por mirarte,

a veces busco un verso y no lo encuentro,
a veces sale luego sin buscarlo,
a veces no hay The End al fin del cuento,
a veces hay de nuevo que empezarlo,

a veces uno queda sin trabajo,
a veces tienes miedo a dar un paso,
hay veces que no existen los atajos,
a veces ya no queda agua en el vaso,

a veces pones tierra de por medio,
te despides de tu hijo y tu mujer,
hay veces que no queda más remedio,
y a veces debes irte pa´ volver.











A David López Saavedra, o cuando el viejo trabajó dos veces

Cuentan que hay en el cielo
quien se encarga de los dones,
... y así unos tienen pelo,
otros son fríos como el hielo,
hay quien va de altos vuelos
y hay quien toca los cojones,

y dicen que hay un anciano
encargao de las sonrisas,
al que llaman el Decano,
siempre fumando habanos
con una papela que plisa,

cuando deja de fumar,
cada tres o cuatro años,
se pone a seleccionar
alguien a quien donar
una sonrisa sin par
este empleado tacaño,

y cuentan que solo una vez
ha habido un doble acertante,
un tipo sin un doblez
y una niña en su niñez
de los que hay escasez
y que vienen de Cervantes.




A la Venus de Marbella (dibujo de Arturo Reque)

En un espigón de mi pueblo
siempre hubo una chavala
con el pelo contra el viento,
surfeando a barlovento ...
y el agua no la tocaba,

la cambiaron de lugar
mas siempre por el Skol,
siempre, siempre junto al mar,
donde ella pueda esquiar
y le dé en la piel el sol,

tiene la piel curtida
y es dos veces bronceada,
la broncea el sol de arriba,
... y venía ya de salida
de bronce desde Granada,

olvidada en una nave
hoy surca libre de nuevo,
después de que (quién lo sabe)
encontrara un día la llave
y dijera: ¡me la llevo!,

y cuentan que hay ciertas noches
que surfea hasta la Alameda,
y así, esquivando los coches,
va y se abraza en un derroche
con su hermana, que la espera,

y es entonces desde el cielo,
cuando baja López Burgos,
les peina a las dos el pelo
y luego, con mucho celo,
las va columpiando por turnos.



NOTA: el escultor Francisco 
López Burgos hizo por encargo 
a finales de los 60´s dos 
esculturas para Marbella: 
la Venus y la Niña del 
Columpio. 
Hoy Arturo Reque 
y yo hicimos a los pies de la 
primera este dibujo y poema.