A Fernando Pérezagua, el Haddock de Marbella

...un capitán sin barco,
un vigía de los puertos,
el único bueno de Narcos,
un tipo que salta los charcos
de este mundo tan incierto,

un buen hijo siempre al quite,
con la ayuda de su Ericka,
un tío que aguanta el envite
aunque en el agua tirite
y las olas le salpican,

dice que no es ingeniero,
que él es marino mercante,
ya no hay tipos tan sinceros
en un mundo puñetero 
hastiado de tanto tunante,

al lado del corazón,
las secuelas de un mazazo,
un gran hombre que era un Don
le dio su último adiós
fundiéndose entre sus brazos,

...y en unas gradas al sol,
hay tres tipos con melena,
viéndose un Monster of Rock,
son Haddock, Perea y yo,
mientras Iron Maiden suena.



A Raúl Blanco Guillén, el escudero a la sombra.

Llega sobre las cuatro,
y llena el bar con su arte,
y a la hora que da el flato
ya ha tocado a rebato
dispuesto a agasajarte,

vino de tierras pacenses
o lo echaron (nadie sabe),
y antes que te lo pienses
saca un Fireball sin suspense
y ya te ha puesto el jarabe,

controla toda la barra,
las mesas afuera del bar,
ha llenao todas las jarras,
ha servido a las cigarras
y te ha dado de yantar,

este bar está de moda
y lo merece, con honra,
por un dueño que es un yoda,
una chica encantadora
y un escudero a la sombra.

A Raúl León, o el orgullo de Chillida.

Algunos vemos versos 
donde otros no ven nada,
no hay nada especial en eso,
... a veces el Universo
te obsequia desde la grada,

y hay quien es obsequiado
con la magia de hacer trazos,
se sientan ensimismados
con su lápiz ya gastado
y este mundo ya ajado
lo mejoran de un plumazo,

Raúl es de estos que hablo,
un tipo que vive pintando,
te hace un mural o un retablo
como yo ensarto vocablos,

pa´ver el Peine del Viento,
si no pudieras viajar,
vete a Norte, no te miento,
un bar que hay junto al mar,
verás allí su talento,
coge birra y un asiento
y casi podrás pasear,
pensando que en un momento
el agua te va a salpicar.