... cara de niño chico, unas gafas de montura, de peso son ciento y pico, y de esta forma te explico más o menos sus hechuras,
no vi nadie más currante, noble como un buen Sancho, y con la luna menguante, cogemos cartel y gancho, ponemos "Prohibido el cante" y nos repartimos el rancho,
siempre lo tienes dispuesto, hola Eduardo ¿me copias?, y entonces acude presto sin discutir ni un mal gesto en esas horas impropias,
ahora espera descendiente y cuida de su señora, y en este mundo renuente viene bien nueva simiente, a ver si esto lo mejoran.