El niño que fui (sobre un verso de Karmelo C. Iribarren)

El niño que fui me mira,
y me pide explicaciones,
¿cuándo empezó la partida?,
¿puedo ir a la Salida
a que me den las instrucciones?,

le digo que eso no vale,
que el juego ya está avanzado,
que avanzas con lo que sale,
y todos jugamos iguales,
a todos nos dan un dado,

... que él juega y que yo mire,
que él lo haría de otro modo,
le doy el dado pa que tire,
a ver si jugando él consigue
mejorar lo que yo jodo,

y entonces me lo lo devuelve,
y me dice: ¡Es complicado!,
así que mi niño me absuelve
y me dice ¡fuiste fuerte,
ahora por fin me he enterado!,

luego en mis brazos, inerme,
vuelve a hacerme estremecerme
cuando dice mientras duerme:
¡yo sé que siempre has luchado!

2 palabras

La rutina no me deja
decirte lo que quería,
lo imprevisto me maneja
y me enredo en la madeja
que deslío cada día,

no era una cosa urgente,
pero sí que era importante,
y me jode enormemente
porque soy muy imprudente
y debería ser más tajante,

estoy harto de mensajes
y de vídeos de TikTok,
y odio los personajes
que siempre esconden su traje
y nadan con flotador,

el mundo va acelerado,
ya no hay tiempo para nada,
las veces que te he mirado
has pasado por mi lado
y no he visto tu mirada,

y por si no estoy mañana
y mi bola está en el bombo,
fíjate tú que bobada,
no quiero quedar con las ganas
de dejármelo en el fondo,

y si tienes seis segundos
pa quitar al minutero,
ahí va algo bien profundo
que es lo único sincero
que tras pasar por el mundo
entiendo que es verdadero,

que sería un error rotundo
no decirte que te quiero.

Morfeo se piró

Morfeo se ha ido el cabrón,
se ha ido ...
y me ha puesto los cuernos,
ahora que del tirón
currando en la Recepción
me paso la noche despierto,

me ha dejado sin dormir
hasta que entra la mañana,
ovejas conté veinte mil
pasando delante de mí
y otras tres de valeriana,

la verdad que era mi amigo
y ahora lo echo de menos,
espero me quite el castigo
y vuelva de noche conmigo
las noches que me hacen relevo.