Si tiras de hemeroteca es recurso suculento, lo menos dos mil carpetas … en redes sociales peta, te lo juro y no te miento Y hablo de ese cuñao que siempre defenestramos, el que se sienta a tu lao si en Navidad nos juntamos y entre pavo y mantecao de cuñao ha pasao a hermano. El del chiste aquel del loro que ya no tiene ni plumas, el que pimpla sin decoro seis cervezas con su espuma y otras tres de Emilio Moro sin probar las aceitunas. Hablo de ese que este año tanto echaremos de menos, cuando con rictus huraño a la mesa nos sentemos, saliendo del desengaño, sabiendo que hiciste daño y el chiste del loro era bueno. Y así las fiestas que viene no seré quien te recuerde que uno no sabe qué tiene hasta que un día lo pierde.
Autor: victorhugo70
Poeta Urbano. Poesía Empresarial.
A la Plaza de los Naranjos (Excuse me, Orange Square?)
En mi pueblo hay una plaza donde está el Ayuntamiento. Los árboles dan naranjas, el tiempo por ella no pasa y está en el mismísimo centro. Yo subía por esa plaza... no recuerdo bien de donde, y atento allí a su terraza siempre me hacía un guiño un maitre con mucha guasa, que fumaba como un hombre y se reía como un niño. En un lado de la plaza tenían Souvenirs lo de Curro, al otro lado una taza de chocolate con churros. Desde el sábado hasta el viernes te imbuía en su ajetreo, ahora es una plaza en ciernes, como un niño sin recreo. Espero que vuelvan las gentes, los saludos, las pisadas,... Yo quiero verla en su ambiente: Ahora está triste y ausente y así no me dice nada.

A Claudia, 17 (¡Llego tarde, llego tarde!)
Viéndolo ahora de lejos, ¡qué razón tenía el conejo con sus continuos lamentos! Nadie oía sus consejos... ¡Qué rápido pasa el tiempo! ¿Dónde está ya aquella niña? verte crecer me desquicia. Espero el conejo te riña igual que hacía con Alicia, mientras la reina me guiña y se ríe de mi estulticia. Crece, ríe, baila, sueña, coge un paraguas si llueve, sé de tu vida la dueña, sé quien los hilos te mueve: Está vivo quien pergeña, quien se ilusiona y se atreve. Y recuerda que tu padre no te descuida un segundo, porque por mucho que ladre, con permiso de tu madre, yo quise traerte a este mundo.


