A D. Enrique Gutiérrez Isoba (o aquel colegio 5 de noviembre)

Yo recuerdo a don Enrique
en el cinco de noviembre,
un profe que vino de Oviedo,

que entre calada y palique,
como hilos en la urdiembre
nos manejaba en sus dedos,

su aspecto de bolchevique,
y desde el primer trimestre
un sabio entregado a los legos,

yo espero lo santifiquen,
disculpen que lo remembre;
pero lo hago ahora que puedo,

pues oliendo a Lucky Strike
nos enseñó a J. Sender,
a Borges, Gogol y Quevedo.
 

LO QUE UN SABIO ME DIJO

"Ser feliz y no hacer daño, 
tener cinco amigos buenos, 
disfrutar siempre que puedas, 
que las tristezas sean menos,
viajar, luchar, arriesgarte,
y si hace frío... un neopreno,
contar diez si vas a enfadarte,
y así tener sueño sereno,
y siempre, siempre ilusionarte,
que tu vida sea un estreno,
las que entran por las que salen
y pisar muy poco el freno,
y si estos consejos te valen
ya puedo dormir sereno".

Y esto es secreto tremendo
que un día buscando cobijo,
guareciéndonos del viento
y habiendo fumao un tiento, 
a solas un sabio me dijo,
...se perdió en un momento,
se metió en su escondrijo.
Tú verás si estás atento
o si no te importa un pijo.

A NUESTROS PADRES

Últimamente no ando
tan fino como quisiera,
pues se me van marchando 
veranos y primaveras;
la vida me viene avisando: 
ya no soy el chaval que era.

Tengo otra observación, 
también se marcha la gente
de aquella generación
de la que somos siguiente...
los que se quiere un montón: 
gente currante y valiente
que a este mundo sin razón
nos trajeron de simiente.

A alguno aún le quedan los dos, 
¡Bendita sea su suerte!,