Nano, pico, femto, ato no son una selección, es lo finito que er tato cortaba de chico er jamón. Y un mojón para El Prado, el Louvre o el Reina Sofía. Yo he visto a planta alzado con dos zuecos que él tenía, un sistema pre-encriptado pa' saber quién se ha acercado, que la NASA ha patentado ... y quitas los guarda jurados, James Bond y a la policía. No cabe más nervio junto en un tirilla tan delgao, el pelo y las cejas juntos y una Cruzcampo al costao. Lo conocí en los ochenta, como a todos mis colegas, y lo he visto andar a tientas ... pisándose la talega. Ya debe frisar los cincuenta: Manuel Jesús García Vega
Autor: victorhugo70
Poeta Urbano. Poesía Empresarial.
A PEPE MANZANO, 47º
A aquel niño del Castillo hoy le caen cuarenta y siete. Le queda la cara de pillo de cuando era mozalbete. Le quedan las ganas de risa mientras saca su paquete para liarse un pitillo. De risa sincera y afable y amigo de sus amigos, en un concierto o el Cable, si tú vas, yo te sigo. Porque en estos putos tiempos y ya en la segunda parte, me interesas, no te miento si es cosa fácil hablarte. Me gusta la gente que intenta reírse siempre que pueda. Juntarse siempre contenta que eso es lo que te queda. Y más ya a los cuarenta, que estamos ya sin cubiertas cambiando las 4 ruedas. Yo a Pepe lo veo de viejo en la playa con su barca. Hablando de tú a la Parca observándola de lejos. Rodeado de mucha gente, sentao con su tez morena a recaudo del relente, bajo una luna bien llena, Un cigarro entre los dientes recordando su melena, mirando a la orilla de frente, y recordando sin pena las cosas que hizo a los veinte con la mirada serena. 19 de diciembre de 2017
En brazos de Morfeo
Fui un firme defensor de tu sonrisa, del modo en que tú siempre te reías, de la forma en que solos y sin prisa, cada noche me decías que me querías Fui un firme seguidor de tu cintura, de tus brazos, de tu falda, de tus piernas. de las tardes en la playa sin premura, de la sal sobre tu espalda sempiterna. Y ahora cada noche al acostarme, bendigo esos retazos y recuerdos, en brazos de Morfeo puedo quedarme y sé que aún son mios cuando despierto.

