Hoy te caen cincuenta abriles muchachita con coleta..., hasta en los tiempos hostiles eres calma chicha y quieta; pues por mucho que uno rile Dios no ahoga, aunque aprieta. Que seas feliz con tus hijos, que tus amigas no fallan, que en algún buen escondrijo bailes música canalla, que el tiempo te sea prolijo en buenas tardes de playa, que yo buscaré escondrijo esperando en tu toalla. 30 de mayo de 2019
Autor: victorhugo70
Poeta Urbano. Poesía Empresarial.
Qué sabio
¿A dónde marcha el viento cuando cesa? ¿A dónde van las olas cuando rompen? ¿Qué pasa con los besos que no besas? ¿Y qué con los silencios que se esconden? ¿A dónde van los niños que un día fuimos? ¿A dónde van los ratos que gozamos? ¿Porqué existen siempre dos caminos? Y ¿quién cierra la puerta si nos vamos? ¿De dónde vienen todos mis instintos? ¿Quién coño inventaría la pereza...? Qué sabio el que inventara el vino tinto Y el primero que enfriara una cerveza
El Mendigo
Ocho de la mañana, uno con veinte en el plato, el mendigo mira al cielo, se incorpora aún con ganas, le peina a Sultán el pelo y bebe el café barato. En la puerta de la escuela, un Jaguar para deprisa y un niño baja del coche. Aún en la duermevela, baja sin una sonrisa y esconde su cara en la noche. Ayer con mucha cautela vió desde la cornisa a su padre hecho un fantoche y a su madre con dos muelas por el suelo hechas trizas: su impotencia es un derroche. El mendigo abre su lata y escoge una buena colilla. Prende al pasar por su barba su penúltima cerilla y hace una O en el aire con Sultán en las rodillas. Es domingo, compañero, le dice dándole un beso, y aunque estemos sin dinero, yo no miento, ¿non è vero ?: Hoy tendrás un noble hueso pues tú eres lo primero. Son las ocho de la tarde. y sale de la oficina un hombre con mucha clase vistiendo con gabardina. Se lleva la mano al pecho, ha vuelto el conato de infarto y se apoya en una esquina. El dinero que le ensalza, el estrés que le asesina, echa cien euros al plato, que para él son propina, envidia a mendigo y a perro y al amor que se destilan. El mendigo mira a Sultán y este asiente poco a poco. ¿Quién es más loco al final, en este mundo de locos?


