A HUGO, 13 años (o el arte de darte abrazos)

       Si alguna vez te parece
       que me ves distante y frío,
       grítame dos o tres veces,
       que para eso eres un crío,
       y un niño no se merece
       haber a este mundo venío,
       pa' que un adulto le deje
       ni un rato desatendío.
 

       Y que sepas y recuerdes,
       que yo cada día te espero;
       me gusta que me despiertes
       y ese mirar tan sincero,
       esos ojos, que me pierden,
       y muchas más cosas, pero...
       No hay nada que más recuerde
       que allí junto al paragüero,
       con una pelota verte
       cuándo tentabas la suerte,
       y dándome un tirón fuerte
       me decías : ¡Tú, de portero !
       Y nada más yo ponerme,
       ya ganabas uno a cero.

       Ante tus brazos, inerme,
       disfruta, hijo, ¡Te quiero!


16 de junio de 2019
 

A CLAUDIA, 16 (o como decía Sabina, las niñas ya no quieren ser princesas)

Tambor cumplió dieciséis, 
ya no quiere ser princesa. 
Con su boli, su jersey,
y dura como el carey,
se va a estudiar a su mesa.

Es prolija en amistades
.... y odia llevar careta.
Le gusta decir sus verdades,
le preocupa este planeta, 
desde que estaba en pañales 
su pierna no para quieta,
es como, en los malabares, 
el que va en la bicicleta,
o, en la tuna por los bares, 
el que va con pandereta.

Le gusta la gente humana,
Netflix, el sushi, el inglés,
dormir el fin de semana
hasta la hora de comer,
reciclar a todas horas,
irse un día a Nueva York, 
ducharse hasta las esporas 
disfrutando del vapor,
oir “Flaca” sin demora
o un poco de Fito, mejor.

Ilusionada, humilde, noble, 
sencilla, de buen corazón, 
siempre te paga el doble, 
y siempre lleva la razón.

Tambor ya se enfrenta al mundo,
Bamby se fue por su lado,
la Dama y el Vagabundo
cuentan que se han separado,
y dicen que el bueno de Dumbo,
después de haber dado tumbos,
parece que al fin ha triunfado.

Y este es el mundo de adultos 
al que te acercas sin frenos: 
Ser feliz y no hacer daño, 
tener cinco amigos buenos, 
disfrutar siempre que puedas, 
que las tristezas sean menos,
viajar, luchar, arriesgarte,
y si hace frío... un neopreno.
Contar diez si vas a enfadarte,
y tener así un sueño sereno.
Y siempre, siempre ilusionarte,
que tu vida sea un estreno.

Disfruta aún el recreo, 
que las cosas ya vendrán,
sopla las velas,
pide un deseo...
¡Oh capitán, mi capitán!

4 de diciembre de 2019

PONGAMOS QUE HABLO DE PLÁCIDO

Es un poema difícil,
con Plácido nada rima,
no es como montar en bici 
que se aprende de por vida.

Sin caer en ripios tontos, 
como haría algún malaje,
en dos minutos, bien pronto, 
te describo al personaje...

Este era un tipo paciente
con barba de varias semanas,
que a resguardo del relente,
mientras busca algo decente, 
las nóminas de la gente
iba archivando sin ganas.

Sabinero convencido,
asesor de profesión, 
senderista empedernido 
en cuanto tiene ocasión. 

Bastante comprometido, 
en la vida ya ha cumplido 
con total dedicación
por un asunto sufrido 
que le rasgó el corazón.

Es feliz casi sin nada,
siempre escucha si le hablas.
Bajo una atenta mirada
te dirá sabias palabras. 
Inmerso en varias cruzadas 
que por dentro le desgarran,
le pondrán un par de alas 
cuando en el cielo le abran. 
La cerveza bien helada... 
¡Venga, ponte otras 2 jarras!