Y después de media vida sólo cuelgan del perchero: los amigos que hice un día e intento cuidar con esmero, la experiencia ya aprendida desde primer día de enero, los atajos y excepciones que aprendí de compañeros, pues quiero llegar a tiempo mas odio llegar el primero..., que en la cara me dé el viento y disfrutar del sendero, la gente que me rodea y algún día me dijo: ¡Te quiero!, aquellas botellas que abrimos en medio de abrazos sinceros, las canciones de Sabina, su "Pacto entre caballeros", el girar por una esquina y verte tu cara de nuevo, el cariño de mi madre, mi mujer y su denuedo, mi hija con esa "clase", mi hijo, ese fistro torpedo, los niños que un día fuimos, los viejos que un día seremos, aquellas pelis que vimos donde ganaban los buenos, el que en tiempos malos vino y nunca me puso un "pero", los que cogen el destino y le echan un par de huevos, se ponen su traje de luces y se bajan raudo al ruedo, dispuestos a ser felices sin tenerles miedo al miedo... Y a los pies de ese perchero, pues es que tirarlo no puedo, ese balón deshinchado allí en una esquina, en el suelo, y la cara de mi hijo saltando sobre mí, al vuelo cuando le decía: ¿Canijo, me chutas y yo de portero?
Autor: victorhugo70
Poeta Urbano. Poesía Empresarial.
A Guillermo, o contra el cáncer
Dos manos miraban al mar, las de un padre y su hija. Debe ser duro luchar sin que se note o te aflija. La vida te puede quitar; pero también es prolija. Cuando él la ve marchar, los besos que Paula le da, los guarda en una vasija. Dos manos miraban al mar, unidos por una clavija, el padre lo va a superar, la hija le va a ayudar, ... lo vi por una rendija.

Bienvenid@
En estos tiempos de megas, donde ya nadie anda en calma y todo es cuestión de datos, yo hoy comparto mi talega, dispuesto a tocarte el alma si quieres quedarte un rato.

