A JESÚS SOLANO, Chito

 Siempre mirando hacia el frente,
 siempre haciendo lo que toca,
 siempre por más que lo intente
 con un cigarro en su boca,
 asomando entre los dientes
 sobre todo cuando hay copas.
 

 Amigo en diez mil batallas,
 bien de día, bien de noche,
 nunca escatima en derroches,
 y no siendo ningún canalla:
 pícaro a troche y moche,
 Lazarillo donde los haya.
 

 Amigo fiel de por vida,
 da consejos siempre sabios
 siempre que se los pidas.
 

 Como un perro con su amo,
 no se aleja de tu radio.
 Ese es Jesus Solano.
 

A JUAN LUIS CAMARERO

Hombre paciente
de frente desierta,
pa´ toda la gente
su puerta está abierta,
si pasas a verle,
seguro que aciertas.

Siempre mostrando los dientes,
te regala una sonrisa. 
Siempre que puede te atiende,
sin pausa pero sin prisa.

Jovial, a la par que elegante.
Un señor de los de antes, 
destila un trato sincero.
Leal entre tanto tunante.
Por detrás y por delante,
ese es Juan Luis Camarero.

De su oficina lo saco,
y él me pone buena cara
y me da su trato afable. 
Hoy cumple 50 tacos,
y si no lo felicitara
yo hoy sería un miserable.

12 de enero de 2019

Tú y yo hicimos un trato

Decidí no hacerme viejo
para estar siempre a tu lado. 
Y no irme nunca muy lejos 
del calor de tu costado.

Decidí seguir tu ritmo
y parecer siempre joven.
Y que me diera lo mismo 
que la vejez me la roben.

Mirarte mientras te ríes 
y sin que tú lo notares.
Pedir que alguien me fíe
mientras cerramos los bares.

Andar descalzos al alba 
por la arena de la playa, 
secar de gotas tu espalda 
presto con una toalla.

Cuidar que duermas tranquila
como entonces en la escuela, 
mientras recargas las pilas 
mecida en la duermevela.

Y el tiempo se fue pasando,
y no nos hicimos viejos; 
mientras ya se van marchando
los amigos del colegio.
Y al ir ahora recordando,
...parece todo tan lejos.

Ya no quedan de los nuestros, 
nuestro tiempo ya ha pasado.
Y temo que un día de estos
tú ya no estés a mi lado.
Y sabes que yo no miento: 
me quedaré aún otro rato, 
hasta que el último aliento 
nos visite en nuestro cuarto. 
Porque hace mucho tiempo,
cuando fuimos dos niñatos,
guareciéndonos del viento ,
...tú y yo hicimos un trato.