A Paco Martín, «en el Cenit» de su carrera.

Un tipo hecho así mismo
que nació en Huerta los Guerra,
un tipo con altruismo
que en hacerlo bien se emperra,

que se tiró media vida
dando vida a la Picasso,
y un día buscó la salida
a la tierra prometida
y dio adelante un paso,

y donde nunca hubo nada
montó un local de moda,
una terraza soleada,
dieciocho camaradas,
y los versos de un rapsoda,

y hay gente que renace
como lo hizo el Ave Fénix,
y si un día te place,
vente a ver lo que hace
donde las calles de El Cenit,

un sitio más que decente
para esta vida tan loca,
donde tienes pasta "al dente",
camareros competentes
y que hoy se llama In Bocca.

A José Luis Corrales, poniendo el broche.

Madruga de madrugada,
valga la redundancia,
coge el Focus por la estrada,
coge el mandil y prepara
un brunch con suma elegancia,

llega a casa y coge apuntes,
mientras recoge el hogar,
ha cosido tres pespuntes,
ha cruzado a los transeúntes
y ha hecho de cocinar,

ha echado horas y horas
estudiando una carrera,
empollando sin demora,
cumpliendo el "ora et labora"
con mucha vergüenza torera,

y me cuentan que en Les Roches
ya le han hecho Honoris Causa,
y brindo por ese broche,
y brindo por ese derroche
y por el esfuerzo sin pausa. 



A Antonio Banderas, profeta en su/mi tierra

Nadie es profeta en su tierra
y por eso hay que irse fuera,
sigues firme y te emperras,
aciertas y también yerras,
te llamas Antonio Banderas,

cruzas de nuevo el charco,
y vuelves como el salmón,
pones Málaga en un marco,
tensas tranquilo el arco
... y directo al corazón,

coges un barrio entero
y descorres el cerrojo,
y cerca de el Cenachero
hiciste un teatro de cero
y lo creaste a tu antojo,
y hoy se quita el sombrero
todo el público del Soho,
y Málaga está en el tablero
por tu energía y por tu arrojo,

entre varios restaurantes,
uno pegado a las olas,
una Pérgola elegante,
un después después del antes
del paseo de la Farola,

y dicen que hasta Picasso,
que era el tío más malaguita,
ha parado de hacer trazos,
le ha dado a San Pedro un codazo
y ha dicho ¡vaya gustazo
lo que rodea a la Manquita!,

tengo que darle un abrazo
a este tipo tan perita.