Poemas y Retratos

A PILAR SANDOVAL (o cuando Wendy se peinaba a lo garçon)

 Fiable como un Longines,
 segura, serena y resuelta.
 Desde el alba hasta maitines
 entra y sale por la puerta,
 acuesta a sus querubines,
 se acopla entre dos cojines
 y cae al final medio muerta.
 

 Fuerte como una palmera
 que ante el viento no cimbrea,
 lozana cual primavera
 y seca que no me veas.
 Noble, educada y sincera,
 una amiga verdadera
 que ojalá siempre lo sea.
 

 Dispuesta siempre pa' todo,
 curiosa como un chiquillo.
 Si hay que quitar el lodo
 se mete hasta los tobillos,
 se remanga hasta los codos,
 y como al bueno de Frodo
 no se le caen los anillos.
 

 Siempre es un lujo verte
 y junto a tu lado posar.
 A ver… ¡Deja que lo acierte!
 ¡De nuevo al rincón de pensar!
 Ser tu amigo es una suerte,
 y fue un placer conocerte,
 gracias por todo, Pilar.
 

La venganza de las moiras

Mi padre me daba consejos,
...yo jamás se los pedí.
¡Qué razón tenía mi viejo,
qué de errores cometí!

Un día mi padre me dijo...
¡pero yo no le hice caso!,
yo solo era aquel canijo
que aprendía paso a paso.

El consejo de mi madre
tampoco escuché de nuevo,
y al final se me hizo tarde
de tanto decirle: ¡Luego!

Mis profes y mis amigos,
y la gente que me quiso
también  pelearon conmigo,
mas yo hice caso omiso.

Ahora los tiempos tornaron
y mi hijo se me acerca
en busca de algún consejo...

Hoy las moiras se vengaron
apretándole las tuercas
a este viejo ya pendejo.

A ANTONIO LOVERA (pacto entre caballeros)

 Ya en este segundo acto,
 te haré un poema sincero.
 Yo siempre cumplo un pacto
 cuando es entre caballeros.
 

 Si dentro de muchos años
 la vida me pasa en escenas,
 habrá pocas, no te miento,
 que habrán valido la pena:
 
 Los besos que llevan cariño,
 los abrazos que nos dimos,
 las sonrisas de mis niños,
 los vinos que nos bebimos.
 
 Y en lo hondo del corazón,
 una diapositiva al fin...
 a recaudo, en una esquina:
 
 cantando aquella canción
 dos amigos con bombín
 viendo a Joaquin Sabina.