A Juan de La Santa, el danés de la calle Peral

Si subieras por la cuesta
que va del Peral a la Ancha,
hay una figura dispuesta
que dicen que no se acuesta,
y a dos mil guiris engancha,

tiene pinta de danés,
pero de esos del norte,
cien kilos sobre los pies,
un metro ochenta de porte,

dice que esa es su vida,
sentar gente a La Santa,
una mesa concurrida,
una botella compartida
y unos pájaros que cantan,
que la vida es muy aburrida
y la gente no son plantas,

así que ahí lo tienes currando,
con la calle hasta la bola,
y quizás de vez en cuando
lo han visto el Peral bajando
caminito de La Ola.

A Inma Guerrero, 50 y un Margarita

Cuentan quienes la conocen
que ella es amiga de amigos,
que los gana con el roce,
... así lo dicen las voces
de los que han sido testigos,

que el tiempo le ha enseñado
que lo que te pasa en la vida,
es para agitar los dados,
y pase lo que haya pasado,
con esfuerzo renovado
ir a ganar la partida,

que sigue viviendo en el Barrio,
a donde Conchi y el "Ronda",
un Hampstead sin extrarradio,
un suburbio sin rotondas,

que da gracias infinitas
por ser maestra de escuela,
que lo que se da no se quita,
y que sería muy perita
escuchar noticias buenas,

que disfruta un Margarita
... y el abrazo de Daniela.






A Dolores Navarro, la señora de Juanar

De pequeño me dijeron:
di ¡Gracias!
siempre que puedas,

hoy doy uno bien sincero
a Mujeres
de las Veredas,

el altruismo pionero
por las sendas
de Marbella,

hoy un lujo de senderos
y no lo que
antaño eran,

do campaban por sus fueros
¡Al final,
valió la espera!


y a la cabeza de todo,
alguien tirando del carro,
dispuesta a quitar los lodos
y que baje agua sin barro,

remangada hasta los codos,
… esa es Dolores Navarro.