Iñaki

Se queda con las tareas,
con la casa y con los niños,
con cuatro sillas de enea,
con el marrón y el pestiño,
sabiendo que las mareas
no pueden con el cariño,

con sus amigos de siempre,
con su miedo a naufragar,
con alguien que lo remembre
cada vez que algún noviembre
en la barra de algún bar
le digan que ellos le entienden
y ella le eche a faltar,

con los ratos que pasaron,
con la familia que hicieron,
porque no nos explicaron
que tan solo se alejaron
los que no se despidieron,

y los niños que quedaron,
para quienes naufragaron
... son el mejor madero.







El descanso de un Lord

En una ciudad gaditana
y apoyado en el bauprés,
enfilando la bocana
con el agua calma y plana
entra en casa un Lord inglés,
con Mari Carmen, su hermana,
y con Yvonne son siempre tres,

enfila la calle Real
y se dirige a su plaza,
no añora aquel Rent a Car,
ya se pudo jubilar
y en La Línea se solaza,
y ya olvidó que al final
no quería la capital
y le sirvieron dos tazas,

hoy sonríe viendo el Peñón
y sentado con su gorro,
con sus nietos , un montón,
y con sus hijas en corro,
y a ratos, de refilón,
recuerda con ilusión
sus ratillos en El Chorro,

y no sabe el navegante
que ha enseñado a disfrutar,
a gozar de cada instante
a los que vienen detrás
con ese estilo elegante
que tiene un Lord de verdad,

coja el gorro de Almirante,
... salga de nuevo a la mar.

A Iván González Jiménez, 30 en la mejor oficina

Hace 30 de un suceso
que ha marcado a nuestro Poli,
hablemos un poco de eso,
hagamos un breve receso,
busquemos papel y boli,

hay gente que en esta vida
no encuentra nunca el lugar,
va jugando la partida
y desde la misma salida
no llega nunca a encajar,

y en esta vida tan perra
que te da cales y arenas,
vino un niño de la sierra
y se bajó en nuestra tierra
comiendo dos madalenas,

y hoy dice que hace treinta
que dio su primera clase,
y Marbella está contenta,
así que en letras de imprenta
salda contigo cuentas
por nuestro deporte base.