Boda de Pilar y Dani, rescatados en la tempestad.

Dani hace algunas reformas
con la empresa familiar,
se amoldaron a una horma
sin poner trabas ni normas,
... ella se llama Pilar,

él escala en Paco Cantos
con magnesio y pies de gato,
ella destapa su encanto
con infantes poco santos
entre cubiertos y platos,
mientras espera entretanto
de maestra algún contrato,

y entrambos, en el medio,
una niña de novela,
que sacó a ambos del tedio,
que fue quien firmó el convenio
y que se llama Candela,

y ese rollo no es verdad,
lo de las segundas partes,
es bonito naufragar
y luego, en la tempestad,
que vengan a rescatarte,

volver a entre dos remar,
y cuando arrecia la mar,
abrazar y acurrucarte.









A Paco Martín, «en el Cenit» de su carrera.

Un tipo hecho así mismo
que nació en Huerta los Guerra,
un tipo con altruismo
que en hacerlo bien se emperra,

que se tiró media vida
dando vida a la Picasso,
y un día buscó la salida
a la tierra prometida
y dio adelante un paso,

y donde nunca hubo nada
montó un local de moda,
una terraza soleada,
dieciocho camaradas,
y los versos de un rapsoda,

y hay gente que renace
como lo hizo el Ave Fénix,
y si un día te place,
vente a ver lo que hace
donde las calles de El Cenit,

un sitio más que decente
para esta vida tan loca,
donde tienes pasta "al dente",
camareros competentes
y que hoy se llama In Bocca.

Boda de Jasmin y Pablo

Una copa, un tenedor...
y toda la vida cambia,
y por fin bajó el telón
que se inició de excursión,
por carreteras de Islandia,

se casan Pablo y Jasmin,
y se casan en Marbella,
no se casan en Berlín,
y lo ha elegido ella,
por la luz y el sol de aquí,
y por ese agua añil
que allí no hay ni en botella,

dicen de ella que habla poco,
pero que siempre sonríe,
que en este mundo de locos
decidió poner el foco
en disfrutar sine die,

que cuando hablan los Vega,
nada de nada entiende,
coge a Pablo y se lo lleva
y le dice ¡oye, colega!:
"Ich denke, das ist das Ende",

él hace fotografías
por montañas y por mares,
y dicen que se moría
por los pájaros que pían
y el corazón le crujía
con letras de Quique González,

que cuando la conoció
se marchó a hacer el Camino,
y que nada más llegó
de una cabina llamó
para juntar sus destinos,

y hoy recuerdan esa tarde
y la llamada de la Flori,
que pintaba a tarde en balde,
por lo menos a priori,

y yo me voy retirando
que ya llevo aquí un ratito,
me gustan los grupos cuando
la gente se va casando,

... y que haya venido Juanito.