A Laura González

Solía hacerme el relevo
cuando ya vencía el sueño,
traía mojados los pelos,
un bolígrafo en los dedos
y algún bolsito pequeño,

me mandaba que me fuera
como una hermana mayor,
y apuntaba en su libreta
lo que al toque de corneta
le contaba un servidor,

y en los momentos jodidos,
se acercaba a preguntarme,
y yo, que soy agradecido,
este poema zurcido
es lo que tengo pa darle.



A Natalia Martín García

Son ya trescientos cuarenta
lo que llevo de Retratos,
y es entonces que echo cuenta
que por más que uno lo intenta,
sigo siendo un tipo ingrato,
hasta que hoy en una cuesta
me la he encontrado hace un rato,

así que cojo el Recado
que uso para escribir,
y busco el verso adecuado,
juntar presente y pasado
de esta Natalia Martín,

de joven era gimnasta
de las que lanzan las mazas,
luego una dice ¡basta!,
y la rutina te aplasta,
y estas cosas siempre pasan,

después "Aparejadores"
y hoy por La Zagaleta,
con cuatro rotuladores,
seis planos y una carpeta,
pero sus ratos mejores
los pasa con los actores
cuando por fin interpreta,
y se escucha entre rumores:
¡está la sala repleta!,

... y por Vigil de Quiñones
alguien te llama Poeta.











A Tejero y su mujer

En esta jodida España,
¡pasar desapercibido!,
con tu traje de hombre araña
sin tirar nunca la caña
aunque estés más que aburrido,

hay quien siempre va de putas
y lo tienen por modelo,
y hay quien coge la batuta
y en el Congreso debuta
con un ¡Todo el mundo al suelo!,

y al final llegan los buenos
y te encierran en chirona,
y luego un juicio supremo
y treinta años más o menos
y entonces dices ¿¡Perdona!?,

y vuelves cansado a casa
y te vas quitando el traje,
y tu mujer dice ¡pasa!,
alforjas no te hacían falta
para hacer el puto viaje,

se me hizo la espera larga
y me da mucho coraje.