A Daniel Madrid, o Hong Kong Fui parando coches

Llega bajando la cuesta,
lleva su termo en la mano,
con esas gafas mal puestas
que enfocar es una gesta
y un trabajo sobrehumano,
y se pega algunas siestas
que Morfeo le llama hermano,

es el duende de la noche
que siempre busca la chanza,
y nunca pone reproches
cuando se acerca algún coche,
y al final nunca descansa,

creo que el ser segundo dan,
le ayudaría en la entrevista,
y es feliz si tuesta pan,
y el Daily Pocket le dan
pa que corte las aristas,

un figura en la barrera
que hace las noches risueñas,
un tovarich allá afuera,
feliz con unas tijeras
y viendo borracha a la peña.




A Paco Arillo, el sabio en la garita

Pasa las noches en vela
aguantando a clientes varios,
ni duerme ni se desvela,
alterna el ser centinela
programando en la cancela
con el código binario,

once años de condena
por haber cruzado el charco,
once años que le quedan
para cortar sus cadenas
y poder zarpar el barco,

nos cruzamos varias veces
en lo que dura la noche,
si la ocasión lo merece,
mientras la noche oscurece
y sigue entrando algún coche,

te mira con ojos agudos,
sin descuidar la marmita,
y entre saludo y saludo
da consejos siempre agudos
contra la pena y la cuita,

vuelve a pisar el felpudo,
vuelve el sabio a la garita.


A Natacha, la vendedora de cupones, IN MEMORIAM

La llevan en furgoneta
y se coloca en su puesto,
siempre lleva una coleta
con la que el pelo sujeta
y lo defiende del viento,

... monta un tenderete
donde vende sus cupones,
y tiene justo en frente
un muñequito verde
que es el paso de peatones,

el muñeco anda derecho
y ella lo ve caminar,
ella y su cuerpo maltrecho
en que todo son repechos
y le cuesta más andar,

y lo que ella desconoce
es que el muñeco la admira,
porque él mismo reconoce
que ella trabaja con goce
y que nunca se retira,
con su peto de la ONCE,
con sus cupones en tiras,

hasta que llega su coche
... y le retiran su silla.