A Joseba Olalde Uriarte, de nuevo en el banquillo.

La primera que lo vi
me dijo ¡esta es mi mesa!,
no se auguraba un buen fin
cuando las cosas así
entre dos tipos empiezan,

pero enseguida cuajamos
en segunda convocatoria,
Jou es un tío campechano,
un vendedor veterano,
el Rod Stewart de Vitoria,

éramos dos chiquillos
y somos dos dinosaurios,
que aún pelean con un cuchillo
por un puesto en el banquillo
y por pisar el estadio,

y este vasco malaguita
siempre está aunque no te llame,
y voy a hacerle un poemita
a este colega perita
que ha sufrido un derrame,

que al lobo le ha visto la oreja,
pero le ha echado coraje,
que esta vida compleja
le ha pegado una colleja
y le ha dicho que se relaje,

que tiene una risa sana,
vaya por donde vaya,
que sino quiere jarana
le pagaré una tisana
a este gamberro canalla,

y que tiene reservada
siempre la contraportada
pa Adrián, Cristi y Amaya.















A Jorge Berisa, 17º, el otro Hugo.

Jorge es un chico tranquilo,
que confundo con mi hijo,
que se mueve con sigilo,
parece que pasa un kilo
o es lo que yo colijo,

pero eso no es verdad,
si le das conversación,
es un tipo pa escuchar,
que hoy crece en edad
al son de Eladio Carrión,

dos ojos sobre la cara,
muy por delante del pelo,
como si te escrutara,
como si analizara
y comparara el modelo,

un pupitre en una clase
con mucho repetidores,
y partiendo de esa base
ha decidido aguantarse,
ya vendrán tiempos mejores,

un balón de baloncesto,
una mirada sincera,
no le he visto un mal gesto,
y yo solo escribí esto
porque es mi regalo modesto
a diecisiete primaveras,

y aunque suelo ser modesto,
Mike Towers no lo supera.

A José Núñez Jr. (32º) o el Atlas de la calle Doha.

Pelo rapao, tatuajes,
la vida le hizo mayor,
no hay forma que se relaje
ni que haga un equipaje,
ni de que pare el reloj,

como el famoso titán
que sujetaba los cielos,
vive en un albarán,
pendiente de si pagarán
y sumido en un desvelo,

carga, acarrea, factura,
atiende un pedido tras otro,
y el calendario apura
por si se da la tesitura
y puede salir con su moto,

es un joven viejo franco
amigo de sus amigos,
feliz con su moto de campo,
por carriles y barrancos,
y responsable por castigo,

le enseñaron un negocio
siendo un niño travieso,
y ahora tiene dos socios,
que al alba hacen simposio
y son buena gente ex profeso,

y si quiere algo de ocio
tendrá que ir soltando peso.