Cuando yo fregaba platos en una hamburguesería, me tiraban los zapatos, me trataban sin recato y había pocas alegrías, quizás la de un chaval que era entonces camarero, sereno, alegre, jovial, sensato, currante, cabal, era un buen compañero, al salir de aquel garito volvíamos siempre andando, y hablábamos un ratito, sin copas ni cigarritos, y hoy dando un paseito he vuelto a encontrar a Juanjo, tiene la misma mirada de aquel chaval franco y noble, esos que no piden nada, esos que en cada jugada siempre te pagan el doble, cuenta que tiene tres niños, que es feliz donde trabaja, y es que a quien da cariño, la vida siempre hace un guiño, al repartir la baraja, y si yo viera a sus hijos les diría si dudarlo, que esta vida les bendijo, y les dio un padre prolijo pa que de él aprendan algo.
Categoría: RETRATO
A Patricia, o la vida y el vino a sorbos.

Hay en Miranda de Ebro una mujer valiente, cuyo valor celebro, y que merece un requiebro, y que en la plaza del pueblo le lean un poema decente, que eligió ser resiliente y echarle un pulso al bicho, y mezclarse con la gente y disfrutar del ambiente, y no estar en entredicho, que sale a tomarse un chato, bebiendo por una pajita, va tranquila, sin ornato, con un rostro sin formato, y una entereza inaudita, Patricia es un alegato del que lucha con sus cuitas, que la sirvan con boato, que el tabernero la invita.
A Sergio Rodríguez Ponce, repartiendo sonrisas.

Cara de esos muñecos de las tiendas de juguetes, alergia a los frutos secos, un cigarro boquiseco y una hija con diabetes, pinta de más buena gente con sus ojitos azules, siempre empañadas las lentes, no ve lo que tiene enfrente, no ve nada, no lo dudes, tiene tres hijos infantes con los que juega en la arena, una mujer currante que siempre le pone delante un platito pa la cena, y en el barrio de Carranque una madre y una abuela, nunca tiene un mal gesto, su cigarrito al volante, Sergio es un tipo honesto que ya hace aquello o esto, con un encomiable talante, porque nació con el don más preciado en esta vida, que es disfrutar guasón ya llueva o ya haga sol desde la misma Salida, jugártela de farol aún en las malas partidas.

