A REYES GARCÍA (o entrando en el banco, al fondo)

 Tras una liviana mampara
 y esbozando su sonrisa,
 te toparás con su cara,
 en efectivo o con VISA.
 Con las ideas muy claras,
 sin agobios y sin prisas…
 siempre eficiente, sin taras
 práctica, amable, concisa.
 
 No es corriente una sonrisa
 en quien curra con dinero,
 por eso la gente con prisa
 suele acercarse al cajero,
 por eso nos gusta la brisa
 que emana de un trato sincero.
 
 Yo solo voy hacia el frente
 y al fondo hay una artista,
 que además de ser decente
 demostró serme altruista.
 Y qué menos que yo intente
 ensartar versos en ristra
 y dar gracias burdamente
 pues nunca tuve avalista.
 

A ILDEFONSO VILLARRUBIA (o un sabio tras el humo)

Tras una cortina de humo, 
pasando las pistas de padel, 
habita un sabio moruno; 
pero nadie eso lo sabe...

Regenta un bareto de culto 
donde se aprecia hasta Fez, 
y en medio de tanto tumulto 
te sentirás solo un bulto, 
como un jodido pez
nadando con miedo y oculto, 
pues verás con nitidez,
que aunque seas ya un adulto, 
lo que viviste, pardiez,
no merece ni el indulto
de este longevo juez.
Me empeño como un estulto 
y aunque parezca soez
con mil preguntas le ausculto 
y constato con sencillez:
Sus vivencias: un insulto 
para quien vive una vez.

A DAVID RUZ (o una gaviota no hace verano pero te jode el domingo)

 Sólo dos días él cerraba
 los años que eran bisiestos,
 con mucha alegría grababa
 trofeos para el que ganaba,
 y segundo y tercer puesto.
 
 Siempre los ojos abiertos
 en un rictus de sorpresa,
 no hay en el mundo injerto
 pa´ implantarle en la cabeza.
 
 Abre las cuatro estaciones,
 no cierra ni por delito,
 no conoce vacaciones,
 ni tampoco finiquito.
 
 Una botella de vino,
 las playas de los canarios,
 y decubito supino
 oir el furbo en la radio,
 trabajar más que los chinos
 superarles su horario...,
 y currar por el destino
 de sus hijos a diario.

 Y cuando está con amigos,
 yo con los ojos lo sigo
 y siempre lo pillo y lo ligo
 disfrutando cual becario.