A Mónica Vallejo, 50º

Hoy llega a la quinta planta
aquella niña "piojosa",
que tanto La Línea le encanta,
y que Ana dice tantas
veces que es muy graciosa,

al final no tuvo fiesta
y lo intentó varios meses,
simplemente está pospuesta,
en cuanto consiga la orquesta
y los mellizos regresen,

se queda con sus amigas
y con su futuro yerno,
y con un juglar fatiga
que a veces la castiga
con los versos de un cuaderno,

que disfrutes los cincuenta,
coge habitación con vistas,
porque el tiempo ya descuenta,
y algunos vamos a tientas;
mas tú eres equilibrista.

A Andrés Gamino, que nunca descolgó.

En esta jodida vida
hay quien cruzó tu casilla,
se te metió en la partida,
puso su ficha encima
y así desde la Salida,

quien no tiene que llamarte
porque nunca descolgó,
y quien tuvo todo el arte
de tomar prestado parte
de un trozo del corazón,

y cuando esto al fin termine
y pase en diapositivas
tu vida como en el cine,
no hace falta que adivine
que será una llamativa,

y puede que rebobine,
y la pondré en las de arriba.

A Juanito Vega, de nuevo en el banquillo.

Dios siempre da un tiempo extra
a quien pesca entre las rocas,
a quien sale a la palestra
y con firme mano diestra,
como un director de orquesta,
todos los años, en fiestas,
a su familia convoca,

a quien cría a cuatro hijos
y les da cuatro carreras,
a quien todo importa un pijo
menos ese regocijo
de tenerlos a tu vera,

a quien un día, sin arredro,
con su chica se casó,
y Samantha, Juanchu y Pedro,
y Pablito de reintegro
"porque el Señor lo mandó",

a quien muere por sus nietos,
mueve caballo y peones,
a quien coge un caldo Aneto,
y sin prueba ni boceto
deja a todo el mundo quieto
con su arroz de caracoles, 

a quien cuidó de sus plantas
y hoy tiene su vergel,
a quien protegió a Samantha
como una gobernanta
por ser la única mujer,
y cuidó de su Fuensanta,
ocho menor que él,

por este batiburrillo,
le han dado algo más de tiempo,
un asiento en el banquillo,
y un plato de burgaillos
pa que disfrute el momento.