
Dicen que en cada lugar hay algo que lo representa; para mi, en esta ciudad hay un icono sin par desde los años ochenta, no le gusta destacar y él nunca tuvo la culpa, las cosas no son por azar, a veces te viene a tocar, ¡Señoría, no hay más preguntas! yo más que entre profesores, lo veo donde el mar zozobra, ... como esos pescadores con barba rubia y con gorra, que en el cuarto de motores cuelga el ¡papá, no corras!, y pone a tope Briatore cuando el velero amorra, y un icono es eterno, si hoy llueve o el sol brilla, si hoy es verano o invierno, o si un cariño fraterno viajó hasta las Maravillas (no es justo que mientras duermo me quiten una costilla), cuando amaine la tormenta, con los dedos sobre el traste, tendrás la púa dispuesta, y volverá a sonar la fiesta, con esa secuela honesta de La Leshe que Mamate.


