... ella vive en la botica donde el Parque Miraflores, mientras él Quevedo explica a algunos chicos y chicas, a algunos marditos roedores, en la edad en que te salpica la ilusión a borbotones, (el futuro es una plica en manos de profesores), ella viste bata blanca en un mostrador a la diestra, él recuerda Salamanca: y "Quod natura non dat, Salmántica non praestat", nunca los traté en exceso más yo, desde mi cornisa, creo que son dos de esos que aman la vida ex profeso y nacen con una sonrisa, y una de cuatro quesos en un garito de pizzas.
Categoría: RETRATO
A Samantha Vega, a la sombra de Keith Richards.
Detrás de todo gran hombre (no sabemos si es el caso) hay alguien que no se esconde y que llena medio vaso, permítanme que hoy les ronde y les rime con retraso, ellos son dos cigarras que pululan los juzgados, él vive de su guitarra, y de noche canta y narra por baretos olvidados, camisas de hoja de parra y sombrero ladeado, como aquel Pedro Navajas que tanto habremos cantado, ella acuesta a su prole y le sigue a verlo actuar, llega y le dice ¡ole!, como hacen los españoles si algo te empieza a gustar, él le brinda el quinto toro, que es la de Los Planetas, y le guiña con decoro, mientras ella, con los codos, va empujando entre puretas, y al fin de los bises varios, ella está llena de dicha, y se sube al escenario y le grita: ¡pa notario, dame un beso, Keith Richards!
A Guillermo Saló, o entre cuerdas y trastes.

Llegó de tierras Porteñas, este maestro de niños, de esos que cuando te enseña lo hace dándote leña mas mezclado con cariño, luce perilla y bigote y un tupé hecho de cerdas, y sin que nadie lo note va templando el capote y va afinando las cuerdas, dejó de ser funcionario, dejó de ganar cuatrocientos, y se subió al escenario, donde toca temas varios ante un público contento, llegó de tierras Porteñas, este maestro de escuela, y aún por las noches sueña con una sirena sureña que al alba recoge las velas, mientras pergeña y pergeña, hasta que las yemas duelan.

