A Iván González, o la mejor oficina del mundo.

Nadie es profeta en su tierra,
así que uno se va fuera,
coge un día una maleta,
dos mudas y una raqueta
y catorce madalenas,
cierra despacio la puerta
y sale por donde las Eras,

y llega a un sitio nuevo
con su deje castellano,
echándole un par de huevos
y escapando del talego
llega a Marbella un verano,

y se llega al Paco Cantos
y le asignan una pista,
le pagan la hora a tanto,
y le dan un adelanto
porque ven que es un artista,

y a veces el karma te llega
después de ir dando tumbos,
y hoy es feliz en Marbella,
y ya le han puesto su huella
en la mejor ofi del mundo,

y gracias de nuevo, colega,
por lo que enseñaste a Hugo.



A Fabí González, el icono.

Dicen que en cada lugar
hay algo que lo representa;
para mi, en esta ciudad
hay un icono sin par
desde los años ochenta,

no le gusta destacar
y él nunca tuvo la culpa,
las cosas no son por azar,
a veces te viene a tocar,
¡Señoría, no hay más preguntas!

yo más que entre profesores,
lo veo donde el mar zozobra,
... como esos pescadores
con barba rubia y con gorra,
que en el cuarto de motores
cuelga el ¡papá, no corras!,
y pone a tope Briatore
cuando el velero amorra,

y un icono es eterno,
si hoy llueve o el sol brilla,
si hoy es verano o invierno,
o si un cariño fraterno
viajó hasta las Maravillas
(no es justo que mientras duermo
me quiten una costilla),

cuando amaine la tormenta,
con los dedos sobre el traste,
tendrás la púa dispuesta,
y volverá a sonar la fiesta,
con esa secuela honesta
de La Leshe que Mamate.












A Juan Serrano – Shavea, el Charlie Watts de Marbella.

En las manos dos baquetas,
cara de más güena gente,
Juan tiene esa silueta
del que encontró la receta
pa ir por la vida de frente,
esa vida que es maqueta
y que cambia de repente,

...siempre lo vi riendo,
de hecho ríe antes que habla,
otros vamos aprendiendo
a ir riendo con el tiempo;
pero él nació con tablas,

tiene una voz cachonda,
no es de esos que declama,
pa un programa en las ondas
ante el micro no lo pongas,
pues te dura una semana,

y hoy he hecho este poema
no sea que alguien lo lea,
y en un pueblo con arena
hay un niño con melena
que ríe, canta y bromea,
que lleva el ritmo en las venas,
don Juan Serrano, Shavea.