La flor en el desierto, o a Lucía

Hay flores que nacen en bosques
y crecen de forma grácil,
no saben ni cómo ni porque,
van con la vida a remolque,
... y eso es fácil,

hay otras que en el desierto
lo tienen un poco más duro,
tienen un futuro incierto,
la vida es un libro abierto,
el mundo un sitio inseguro,

pero esta florecilla
entre las rocas se cuela,
y ves como brilla y brilla,
y si choca con astillas
no creo ya ni le duelan,

y al final llegó a la orilla,
aún hay rastros de su estela,
me alegro por esta chiquilla
que siempre hizo cuadrilla,
con su tío y con su abuela.



A Susana Godino, o aún medio brazo pa media vida.

(Encargo de Curro)

No cualquiera hace pasteles, 
eso no es para cualquiera, 
ni cría tres churumbeles 
ni hay noches que la desvelen 
rodeadas de enfermeras, 

tiene un brazo tatuado 
con todo desde el principio, 
son recuerdos del pasado: 
Superwoman que ha ayudado, 
golondrinas que han volado, 
ondas marcando un ritmo, 
tiene hasta un cono de helado, 
lo que ya no tiene es sitio..., 

este es su Santo Grial: 
tres niños formando tangana, 
un curro que no le va mal, 
un Curro siempre jovial 
y los findes, caravana, 

tiene un tipo que la quiere 
y que nació sonriendo, 
que tiene superpoderes, 
no de supermujeres, 
de los que viven viviendo, 

y le queda el otro brazo 
pa tatuar media vida, 
las alegrías, los zarpazos, 
los besos y los abrazos, 
Los Caños, las despedidas, 

y darse aún el gustazo 
de tatuárselo a plazos 
y disfrutar la partida. 

A Claudio Sánchez, el Jordi Hurtado de Marbella.

Mira que encuentro gente
a mis ya más de cincuenta,
algunos andan decentes,
otros son muertos vivientes
y otros son lo que aparentan,

pero hay en Marbella un gachó
con una mirada traviesa,
que creo que es corredor;
pero no de maratón ...,
sino de currar en la mesa,
un caballo ganador
desde aquel Santa Teresa,
que aguanta el frío y el calor,
que le da igual fuese o fuesa,

y dicen que el otro día 
bajó hasta aquí Jordi Hurtado,
creyendo que era ironía
lo que le habían contado,
y se fue con alegría
después de haber constatado
que esa inmortal dinastía
ha encontrado su legado,

... y termino ya el poema,
que me voy volviendo abstracto,
y sé que es verdad de la buena
que tiene un reloj de arena
que reza: ¡no vale la pena!
de cuando sellaron el pacto.