A Siret

En una esquina del Rincón
una anfitriona de Estonia,
junto a un gran anfitrión, 
una Luna con balón,
y un perfume de colonia,

una chica educada
pendiente de un sirvengüenza,
una vikinga alada,
una anfitriona educada
que oculta sus rubias trenzas,

un vikingo descarriado
cansado de buscar puerto,
un madrileño hastiado,
un caballo desbocado,
que encontraron medio muerto,

una pareja que encaja,
cuando ya no daba un duro,
y al barajar la baraja
dos cartas que al fin encajan,
y creo que tienen futuro.


A José Federico Barcelona, el lego durmiente.

Pelo blanco, barba tiza,
oriundo de La Unión,
jubilado aún en liza
que tu tedio ameniza,
con un libro y un sillón,

debió éste ser buen profe
dando clases en Granada,
de esos legos que escoges
porque al final reconoces
que disfrutaste en la grada,

me explicó un día que durmiente
es lo mismo que traviesa,
que sirven para que asienten
de una manera paciente
esas vías del tren tan gruesas,

y así asientan sus cuentos
y su libro Transterrados...,
debemos estar contentos
que no se resguarde del viento
en hogar de jubilados,

y que nos siga escribiendo,
y le den, si está pidiendo
tinta, resma y aún recado.







A Carlos Pérez Budia, 47º

Carli hace páginas web,
coge código y lo corta,
luego lo pega otra vez;
pero eso no me importa,

sus socios le traicionaron
y él no cayó en el abismo,
hoy tiene doce empleados;
pero a mí me da lo mismo,

juega al golf cien torneos,
gana hierros, bolsas, fundas,
aunque yo nunca lo veo,
no le pasa con los Sultans,

yo si he de serte sincero,
el Carli al que yo quiero

es el que tras un día duro
sale al porche a echar un rato,
coge cenicero y puro
y una foto de los cuatro,
pone un rato Extremoduro
y entonces lee mi Retrato.