A Javi Lima, el último mecenas.

Gafas de pasta azul,
y barbita recortada,
historias en un baúl,
juega escaleras o full
y envida en cada jugada,

en Málaga fue estudiante,
vendió pisos en Escocia,
y hasta montó un restaurante
de la cocina de Dante
a medias con una socia,

de los últimos mecenas
entre tanto tío jartible,
leerlo vale la pena
cuando se mete en faena
y publica Verso Libre,

en esta época insulsa
sin quijotes y sin cides,
para mostrar su repulsa
se ha unido a los de Impulsa,
Dios le dé ventura en lides,

una noche de hace meses
leyendo yo algunos versos,
vi que había venido a verme,
así que hoy quise ponerme
antes que esté más disperso,
y escribirle a quien concierne,

espero no ser muy extenso.







A Antoñito Lovera, 52º

Se sabe todas las letras 
del más grande de la historia,
y donde había antes coleta
ahora camina un pureta 
con corazón y memoria,

dos ojazos siempre azules,
mirando hacia el infinito,
cuerda pa´ que regules,
brocha pa´ que rotules
y entre medio un cigarrito,

a las siete de la tarde
da de mano y llega a casa,
un perro que ladra en balde,
su mujer que le resguarde
y una espalda que ya abrasa,

y este es mi hermano payo,
que hoy soplará las velas,

y si no sufre un desmayo
mientras hace los ensayos,
tú y yo a finales de mayo,
y Sabina en el Carpena.

A Inma Alcántara, desayunando con diamantes (cortesía de Raquel Sánchez)

Pelo corto, ojos gastados
y una mirada hilarante,
feliz por los cuatro costados
después de haber superado
uno de esos galopantes,

resiliente,
luchadora,
superviviente
a deshoras
y dicen que buena gente,

enseña a Lucía a vivir
por esta vida azarosa,
y está dispuesta a invertir
lo que pueda compartir
creando camino con diosas,
y dicen que suele reír
y que es risueña y jocosa,

pelo corto, ojos gastados
y una mirada hilarante,
y a la hora en que los hados
vuelven por los tejados,
la mentora ha preparado
desayuno con diamantes.