A Doña Elena

Detrás de cada gran hombre
hay siempre una gran señora,
que fíjate tú por dónde,
sus defectos los esconde
y los guarda sin demora,

él no para nunca quieto
y siempre quiere ayudar,
no sabe qué es el asueto,
ella, con derecho a veto,
sabe esperar y esperar...

él se levanta y se sienta,
no se molesta por nada,
ella no se impacienta,
... solo lo mira atenta,
controlando la jugada,

al final él cae redondo,
y ella le pone el chupete,
por fin ha tocado fondo
y ronca con cante jondo,
y ella recoge el tapete...


A Saúl Soto Navarro ( el Bruce Dickinson de Marbella )

Saúl Soto
...y este era era un tipo educado
con rictus de un huraño caballero,
que siempre va sereno y sosegado,
que es mejor tenerlo de tu lado
y nunca de adversario en algún duelo.
Un segurata que viste uniformado
y anda con un aura a su costado,
y pinta de cruzado en el medievo.

Yo recuerdo a Saúl por el Skol
vestío como el cantante de los Maiden,
con sus mallas de rockero rock&roll
llevándolas con arte y con donaire,

Hoy tomará una birra en Yuyu's Bar,
en cuanto su trabajo no le ocupe,
Y Dickinson se puede relajar
Ya tiene quien le pueda relevar
si un día no puede ya cantar The Trooper

A Susana Rodríguez y al mejor Sumiller

El día que él ya no esté,
no sabrá qué vino abrir,
... y mirará la pared
sin saber ya lo que hacer,
ni qué botella elegir,

y no sabrá qué botella
pega con cada plato,
e irá recordando las huellas
de aquella larga epopeya,
que fueron forjando a ratos,

cuando él salía al porche
con el pelo lleno canas
y procedía al descorche
escuchando C. Tangana,
y justo al caer la noche
como Chicote a Pedroche
le decía: ¡pa´ mi Susana!