A Susana Rodríguez y al mejor Sumiller

El día que él ya no esté,
no sabrá qué vino abrir,
... y mirará la pared
sin saber ya lo que hacer,
ni qué botella elegir,

y no sabrá qué botella
pega con cada plato,
e irá recordando las huellas
de aquella larga epopeya,
que fueron forjando a ratos,

cuando él salía al porche
con el pelo lleno canas
y procedía al descorche
escuchando C. Tangana,
y justo al caer la noche
como Chicote a Pedroche
le decía: ¡pa´ mi Susana!

A Susana Rodríguez y al mejor Sumiller

El día que él ya no esté,
no sabrá qué vino abrir,
... y mirará la pared
sin saber ya lo que hacer,
ni qué botella elegir,

y no sabrá qué botella
pega con cada plato,
e irá recordando las huellas
de aquella larga epopeya,
que fueron forjando a ratos,

cuando él salía al porche
con el pelo lleno canas
y procedía al descorche
escuchando C. Tangana,
y justo al caer la noche
como Chicote a Pedroche
le decía: ¡pa´ mi Susana!

A Mario Nieto, que sigue vivo.

Siempre vive en el alambre,
nunca piensa en el mañana;
pero nunca pasa hambre
y disfruta en el enjambre
como una boda gitana,

él es el duro más tierno,
es el canalla más culto,
lo largaron del infierno,
pues no quiso ser subalterno
y montó dos mis tumultos,
le daban calor los cuernos
y lo echaron insepulto.

... así que aún sigue vivo,
y le han repartido más cartas,
hoy tengo un rato y le escribo,
lo cuento entre mis amigos,
esos que están si hace falta.