... luce calva y bigote, y de entrada ya te llega, es como un don Quijote que sin que nadie lo note nunca te pone una pega, y tú te preguntas por dentro, la profesión de este artista, y él te inspecciona lento y va levantando su vista, y te dice tan contento: ¡mire usted, yo fui taxista! fue taxista de por vida, pululando por Madrid, con la espalda dolorida cruzando por avenidas sin descansar ni dormir, hoy es jubilado sano, manitas empedernido, que solventa con sus manos y sus tablas de decano cualquier roto o descosido, dos mil millones de millas a través de su volante, y ahí tienes a este tirillas que se aupa en una silla con su cómodo talante, ¡qué bueno, qué maravilla que con tanto pacotilla haya caballero andante!
Categoría: RETRATO
A Jorge Iglesias, el Gandalf elegante
Es un Gandalf sin melena, un señor de los de antes, con una voz que resuena, un tipo que vale la pena y nunca te hace un desplante, tiene aún joven la mirada, sabe callar y escuchar, las rodillas destrozadas, un traje con mil cornadas que aún no quiere colgar, toca instrumentos viejos canta como en el medievo, y siempre me da consejo: ¡que mis visiones, pendejo, condicionan qué me llevo!, sus Jaime, Pedro y Rocío a los que ya no ve el pelo, y aunque ya no hay griterío, aún no hay nido vacío..., María aún le quita el frío y siempre le queda su Chelo, es un Gandalf sin melena, un señor de los de antes, que en las tardes de faena, ... cuando la plaza resuena, aún no hay toro que le achante.
A SuperPaqui
Luce su media melena cubriendo unos ojos oscuros, a solas vuela y entrena, se pone su capa, serena, y ella vuela, te lo juro, Creo que vino de Kryptón, donde le dieron su capa, y cuando hay un marrón Paqui presiona un botón y los problemas los tapa, tiene un Min que siempre corre en carreras solidarias, un Javier que la socorre, y esas fueron sus dos torres, sus columnas necesarias, y tiene en su Noe un cariño de esos que ya no quedan, el que solo te da un niño cuando ríe y te hace un guiño con toda las ganas que pueda, y luego llega al trabajo reventada de volar, te trata con agasajo, hace todo del carajo con un talante ejemplar, y luego planeando bajo regresa a Galapagar, y yo cojo ventanilla y voy aprendiendo, sin prisa, de verla currar en su silla y verla cómo organiza, y siempre me maravilla que bajo la mascarilla siempre tiene una sonrisa.

