Un torero con clase

Hay gente que nace con clase
y no lo puede evitar,
no sé si el torero nace
o con el tiempo se hace
yo no soy de torear,

Solo sé que en este mundo
adoro las cosas bien hechas,
y por eso estos segundos,
y mi orgullo más profundo
para el que sale en la percha,

Yo nunca envidio una boda
y yo paso de abolengos,
yo solo soy un rapsoda
que tengo la suerte toda
de los amigos que tengo,

Y yo valoro a don Carlos
en su versión más modesta:
un hoyo para ganarlo,
tres sultans para contarlo,
un puro para fumarlo,
un hermano pa´abrazarlo, 
su negocio pa´cuidarlo
y una chaqueta bien puesta.


A Anna Ramón Pinto, (cortesía de Raquel Sánchez López)

Allí por donde el Vendrell
en tierras de Tarragona,
sin pancarta y sin cartel
hay quien expande el bien,
lo comparte y lo pregona,

Dice siempre lo que piensa
y piensa en aquí y ahora,
cuentan que tiene dispensa,
pa´ hacer del amor defensa
y por eso se hizo escritora,

Si Anna se cae, se levanta,
y se vuelve a la Salida,
dicen que Egipto le encanta,
que entre risas siempre anda,
y siempre la ves divertida,

Gusta de ser maestra…
aunque ella enseña sin aula,
tiene a izquierda y a diestra
los músicos de su orquestra,
que se llaman Joan y Paula,

Allí por donde el Vendrell
en tierras de Tarragona,
cuando yo empecé a caer,
vino y me puso una red
y me hizo mejor persona.

A Órfilo Manuel Aranda Lara, parando al bicho.

A Órfilo no lo conozco,
pero es amigo de amigos,
así que hoy desenrosco
la pluma y monto el quiosco
y voy a ver lo que digo...

un currante de ingeniero
con planos, plotters y casco,
y planchado en el ropero
un karategui torero
pa´ bajar al burladero
haya sol o haga chubasco,

una cámara de fotos
siempre dispuesta a enfocar,
un Nacho de copiloto
( un tirillas terremoto )
en edad de no parar,

un tipo que hace versiones
a la guitarra y al piano,
y le echa dos cojones
y arrincona en los rincones
a un bicho de esos insanos,

un tipo que ha decidido
después de esta puta pandemia,
luchar y luchar, sumo y sigo,
con el mundo por testigo
con la jodida leucemia,
con su cinto bien ceñido
y el cariño de su Zenia,

yo estos versos le he zurcido,
con respeto y con la venia.