Aún no sabemos por qué
hace treinta se marchó,
cuando estaba en la puré,
cuando como puedes ver
Pablo estaba en lo mejor.
Un día cogió su moto
y al poco tiempo llamaron,
y nos dejó medio rotos,
pues lo disfrutamos poco,
era un poco nuestro faro.
Tenía veintiuno + uno
aquél día que nos dejó;
deberíamos hacer alguno
penitencia y hasta ayuno,
y disfrutar por los dos.
Y ahora ya con cincuenta
a su modo él sigue aquí,
y después de la tormenta
su foto aún nos alienta
porque Pablo era así.
Y en este mundo jodido
que a veces es una mierda,
yo con Pablo he aprendido
que por mucho que la cuerda
parezca que se ha partido,
pierde el que el tiempo pierda,
y que siempre a un gran amigo
los amigos lo recuerdan,
y por si no lo has conocido,
Pablo es el de la izquierda.
Hubo un héroe hace tiempo
cuyo cuerpo no moría,
salvo si alguien con tiento
y con mucha puntería,
en un solo ligamento
de su pierna al fin lo hería.
Cuentan que era inmortal
excepto por ese talón,
y pasó a la eternidad
por fuerza y agilidad,
y le hicieron un guión.
Y ahora hay un niño de quince
que llaman el nuevo Aquiles,
que tiene como un esguince
... multiplicado por miles.
Y dicen que Aquiles aguarda
pues después de tantos años,
alguien más no se acobarda
aunque el hueso le haga daño.
Y cuando más antes que tarde,
... Lenny ya esté operado,
le ha encargado que le aguarde,
pues aquél que no es cobarde
él quiere tenerlo a su lado.
Luce su eterna sonrisa
en menos de un metro setenta,
champán sobre una repisa,
ostras que ella revisa,
un sitio que vale una misa,
y una dueña siempre atenta.
Y lo demás son bobadas,
y a estas alturas del juego,
yo ya no creo en las hadas,
prefiero una buena añada
y un condumio con sosiego.
Dejó su tiempo en el banco,
añorando el del Frutero,
y hoy regenta un tabanco,
un Bujío entre dos flancos
la hija de aquél librero...
hoy creo que le caen taytantos,
hasta vernos, entretanto,
... va este regalo sincero.